{"id":741,"date":"2014-06-19T09:08:03","date_gmt":"2014-06-19T12:08:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cslewis.com.br\/?p=741"},"modified":"2014-06-19T09:08:03","modified_gmt":"2014-06-19T12:08:03","slug":"monografia-de-conclusao-de-curso-fala-sobre-felicidade-e-sofrimento-em-c-s-lewis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ultimato.com.br\/sites\/cslewis\/2014\/06\/19\/monografia-de-conclusao-de-curso-fala-sobre-felicidade-e-sofrimento-em-c-s-lewis\/","title":{"rendered":"Monografia de conclus\u00e3o de curso fala sobre Felicidade e Sofrimento em C.S. Lewis"},"content":{"rendered":"<p>                          RELACI\u00d3N ENTRE LOS CONCEPTOS FELICIDAD Y SUFRIMIENTO EN C.S. LEWIS<\/p>\n<p>                                         JUAN ESTEBAN LONDO\u00d1O BETANCUR<\/p>\n<p>                           Monograf\u00eda para optar por el t\u00edtulo de Licenciado en Teolog\u00eda<\/p>\n<p>                                           Monitor: Armando Kniesz<\/p>\n<p>                               SEMINARIO B\u00cdBLICO DE COLOMBIA: FACULTAD DE TEOLOG\u00cdA<\/p>\n<p>                                               MEDELL\u00cdN: 2005<\/p>\n<p>        A los que sufren a causa del bienestar de otros.<\/p>\n<p>        AGRADECIMIENTOS<\/p>\n<p>        Se me ha ocurrido que tambi\u00e9n el dolor y la alegr\u00eda forman parte de la polifon\u00eda de toda la vida y que ambos pueden subsistir independientes (Dietrich Bonhoeffer. Resistencia y Sumisi\u00f3n).<\/p>\n<p>        Tengo que agradecer a quienes se han interesado particularmente por mi afici\u00f3n a las obras de C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien y a mi interpretaci\u00f3n de ellas. A Manolo porque juntos nos iniciamos en el camino de la literatura fant\u00e1stica, y ahora podemos decir que hemos salido all\u00e1, a las tierras desoladas, a  vivir y encarnar el mito. A Armando Kniesz, por ser un aficionado a C.S. Lewis y por compartir de su tiempo para ense\u00f1arme muchas cosas sobre este autor y sobre la vida misma. A los profesores que han promovido la lectura y ense\u00f1anzas de Lewis en el Seminario: Theo Donner, Manuel Rea\u00f1o, Jeaninne Brabon, y otros. A Elizabeth Sendek por escuchar mis preocupaciones sobre el tema, por prestarme libros de Lewis. A los compa\u00f1eros que me han dicho que quieren leer esta monograf\u00eda\u2026 espero que no la dejen empolvar. A los jurados por leer y corregir mis enredos literarios. A todos mis amigos en el Seminario.<\/p>\n<p>        A la Comunidad Cristiana La Vi\u00f1a, por apoyarme y aguantarme. A los que aman las obras de literatura fant\u00e1stica y a los que no, porque me han dado fuerza para amarla mucho m\u00e1s. A quienes se han identificado con la felicidad y el sufrimiento a partir de Narnia o la Tierra Media, vamos a defender Midgard.<\/p>\n<p>        A mi familia, que me apoyado en un camino en el que pocos creen, incluy\u00e9ndome a m\u00ed algunas veces. A quienes se han atrevido a leer mis escritos y los de otros autores que me apasionan.<\/p>\n<p>        A Natalia, que se ha convertido en mi lectora y en todo mi p\u00fablico.<\/p>\n<p>        Gracias a Aslan, Il\u00favatar, Maleldil, Er\u00fa, Se\u00f1or de las Tierras de m\u00e1s all\u00e1 del mar, el Mito hecho carne. Por amarme a pesar de lo que soy y seguir creyendo en m\u00ed a pesar de que yo no crea en m\u00ed muchas veces. Gracias por el amor, la vida, la muerte, la resurrecci\u00f3n y la esperanza. Gracias por llamarme desde el No-ser y ense\u00f1arme a Ser.<\/p>\n<p>        INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>        El tiempo en que C.S. Lewis escribi\u00f3 estuvo invadido de preocupaciones y guerra. En una de sus obras que m\u00e1s exaltan la felicidad y el placer de la creaci\u00f3n reconoce tambi\u00e9n realidades crudas: \u201cEn la lejana Tierra\u2026 los hombres estaban en guerra, y subalternos p\u00e1lidos y cabos pecosos que apenas comenzaban a afeitarse se ergu\u00edan en espantosas zanjas o reptaban en mort\u00edfera oscuridad, despertando como \u00e9l a la grotesca verdad de que todo depend\u00eda de sus actos\u201d [1] . Lewis escribi\u00f3 acerca de la felicidad y el sufrimiento durante toda su vida, abordando el tema desde diferentes maneras de escribir, pasando del ensayo a la novela y a la literatura fant\u00e1stica, para exponer el significado de \u00e9stas experiencias en su propia vida y en la vida de las dem\u00e1s personas.<\/p>\n<p>        Clive Staples Lewis naci\u00f3 en Belfast, Irlanda, el 29 de noviembre de 1898, en un ambiente tensiones religiosas y pol\u00edticas que m\u00e1s tarde se tornar\u00edan en guerra. Llev\u00f3 una vida sencilla, pero temprano se dio cuenta que el sufrimiento est\u00e1 a la puerta y se introduce de repente. A sus nueve a\u00f1os, se enfrent\u00f3 a la enfermedad de su madre: \u201cera c\u00e1ncer y sigui\u00f3 el curso usual; una operaci\u00f3n, una aparente convalecencia, un retorno de la enfermedad, dolor creciente y muerte\u201d [2] . Y as\u00ed creci\u00f3 mirando c\u00f3mo el sufrimiento era m\u00e1s una constante que un ser inesperado, y que afectaba todo su entorno. Antes de ingresar a la universidad, experiment\u00f3 las realidades de la Primera Guerra Mundial, como combatiente en Normand\u00eda para las Tropas aliadas. De esa experiencia escribi\u00f3 poco, pues prefer\u00eda no mencionar cosas tan dolorosas tanto para \u00e9l como para quienes participaron de los combates; aunque record\u00f3 en su autobiograf\u00eda: \u201clos terrores, el fr\u00edo, el olor a p\u00f3lvora, esos hombres horriblemente destrozados que segu\u00edan movi\u00e9ndose como escarabajos a medio aplastar, los cad\u00e1veres de pie o sentados, el paisaje de tierra asolada sin una sola hierba, las botas utilizadas d\u00eda y noche hasta formar parte de la pierna misma\u201d [3] . En \u00e9sta guerra perdi\u00f3 amigos y vio de cerca el rostro de la muerte, y fue alcanzado con la metralla de una granada, por lo que volvi\u00f3 a Inglaterra y se dedic\u00f3 a la academia. Estudi\u00f3 Filosof\u00eda y Lengua y Literatura Inglesas en la Universidad de Oxford, y al terminar sus estudios permaneci\u00f3 como tutor de Literatura Inglesa del Siglo XVI.<\/p>\n<p>        Su trayecto por las experiencias m\u00edtico religiosas, la filosof\u00eda y la literatura fueron el camino para que se hiciera cristiano. En medio las experiencias emocionales, espec\u00edficamente la felicidad y el sufrimiento, vio c\u00f3mo Dios lo llamaba a su camino, a humillarse ante \u00c9l. La relaci\u00f3n con otros profesores de Oxford fue decisiva para su conversi\u00f3n al cristianismo. Personas como J.R.R. Tolkien, Hugo Dyson y Nevil Coghill, le permitieron comprender la dimensi\u00f3n de la Revelaci\u00f3n Divina en la naturaleza, en la conciencia humana, en la literatura y en Jesucristo, y la importancia de la felicidad y el sufrimiento para que el ser humano pueda reconocer que Dios es Dios. \u00c9sta fue especialmente la \u00e9poca de la entreguerra, caracterizada por la tensi\u00f3n y la incertidumbre porque los alemanes pod\u00edan bombardear Inglaterra en cualquier momento. Sir Winston Churchill, quien era el Primer Ministro, relata:<\/p>\n<p>        La muerte aguarda, atenta y expectante, lista a servir, lista a barrer los pueblos en masa, lista a destruir, si la invocamos, y esta vez sin esperanza de reparaci\u00f3n, lo que de la civilizaci\u00f3n queda. La muerte no espera m\u00e1s que una orden. La orden de un ser fr\u00e1gil y arrebatado, at\u00f3nito que, tras haber sido por largo tiempo v\u00edctima de la muerte, es ahora \u2013por una \u00fanica ocasi\u00f3n- se\u00f1or de ella [4] .<\/p>\n<p>        En 1939 estallaron las tensiones en los pa\u00edses europeos que finalmente se volcaron en la Segunda Guerra. Entonces la incertidumbre rein\u00f3 en Inglaterra, sin que necesariamente las personas estuvieran all\u00ed combatiendo. En Londres, la gente dorm\u00eda dentro de las estaciones, mientras la metralla en la superficie era constante [5] , y aunque Oxford no sufri\u00f3 p\u00e9rdidas tan nefastas como la ciudad capital, las noticias llegaban y la gente se preparaba para morir en cualquier momento. A causa de la amenaza, algunos profesores de Oxford ten\u00edan que prestar vigilancia antia\u00e9rea, por lo que Lewis pasaba \u201cuna noche de cada nueve deambulando con un rifle por las partes m\u00e1s deprimentes de Oxford\u201d [6] junto a sus amigos. \u201cCon la guerra, la muerte adquiere un car\u00e1cter real para nosotros\u201d [7] , dijo en una conferencia en la universidad.<\/p>\n<p>        Lewis experiment\u00f3 p\u00e9rdidas irreparables durante toda su vida, como la ya mencionada muerte de su madre, luego la muerte de su padre cuando ya estaba adulto, y la muerte de su esposa. \u201cC\u00e1ncer, c\u00e1ncer, c\u00e1ncer. Mi madre, mi padre, mi mujer\u201d [8] . Y se preguntaba qui\u00e9n ser\u00eda el siguiente en la fila. Su hermano, Warren Hamilton Lewis, sufri\u00f3 tambi\u00e9n bastante en vista de la p\u00e9rdida de sus padres, y se enfrasc\u00f3 en el alcoholismo con el que luch\u00f3 toda su vida. Lewis vivi\u00f3 mucho tiempo con \u00e9l.<\/p>\n<p>        Y en medio de estas experiencias tan dolorosas, C.S. Lewis escribi\u00f3 sobre el significado del sufrimiento y la felicidad para su vida y para la humanidad en general a partir de una lectura cristiana que hiciera de las circunstancias. Sus obras El problema del dolor y Una pena observada, exponen la visi\u00f3n que ten\u00eda el sufrimiento. El resto de sus obras van a exponerlo de una manera distinta, con alusiones, alegor\u00edas o simbolismos, de las que tambi\u00e9n son rescatables muchos pensamientos, y que servir\u00e1n como fuente de ampliaci\u00f3n de tal visi\u00f3n. Ya que el sufrimiento trae impl\u00edcito su contrario, la felicidad, Lewis dedic\u00f3 tambi\u00e9n varias obras a exponer directa o indirectamente \u00e9ste tema. Las exposiciones de la felicidad se hallan en Sorprendido por la alegr\u00eda, Perelandra, Las Cr\u00f3nicas de Narnia, y ensayos como El Peso de la Gloria.<\/p>\n<p>        Pero \u00e9sta no es una presentaci\u00f3n de Lewis como una persona que s\u00f3lo sufriera. Como cualquier persona que viva en un pa\u00eds en el que la violencia se hace presente a cada momento, tuvo experiencias gratificantes y alegres. Incluso con el t\u00edtulo de su autobiograf\u00eda, Sorprendido por la Alegr\u00eda, quiere mostrar que la alegr\u00eda es ese llamado que Dios hace a las personas para que lo conozcan a \u00c9l, Fuente de la felicidad y Suma Felicidad. As\u00ed como experiment\u00f3 el sufrimiento, tambi\u00e9n experiment\u00f3 la felicidad, y reconoce a Dios como la Felicidad completa: \u201cEn la mar, en Su mar, hay placer, y m\u00e1s placer. Y no procura ocultarlo. Su diestra ofrece deleites eternos\u201d [9] . Para Lewis la felicidad no era un simple anhelo o una promesa, era una realidad experimentable en la Persona de Dios, pero tambi\u00e9n el sufrimiento era experimentable en Dios.<\/p>\n<p>        La vida y escritos de C.S. Lewis registran la paradoja del cristianismo: la felicidad y el sufrimiento son realidades presentes, y conviven juntas. Estas experiencias se relacionan entre s\u00ed, ya que ambas son realidad y promesa, pero vistas desde una perspectiva diferente, desde la perspectiva de la eternidad. Lo que pretende \u00e9sta monograf\u00eda es exponer qu\u00e9 significan los conceptos felicidad y sufrimiento en la literatura de C.S. Lewis,  examinar c\u00f3mo Lewis, un hombre sumido en la temporalidad, aborda un tema que trata de mirar desde los ojos de la eternidad, mirar la relaci\u00f3n que tienen \u00e9stos conceptos, \u00e9stas experiencias entre s\u00ed. Y de \u00e9sta manera abrir los libros de \u00e9ste autor para las realidades que hoy vive Am\u00e9rica Latina como continente con una historia de sufrimiento que dif\u00edcilmente cesa, y tambi\u00e9n para las realidades individuales o comunitarias que hallan su fe o sus esperanzas en contradicci\u00f3n con el mundo en que viven. Pues la fe vive en contradicci\u00f3n con la realidad presente, como ha expuesto J\u00fcrgen Moltmann [10] . Es evidente que Colombia, y muchos pa\u00edses, en especial los llamados tercermundistas, comen del sufrimiento como su pan cotidiano. La pregunta por la fe cristiana y su contradicci\u00f3n se hace presente en las universidades, en las conversaciones privadas y en las p\u00fablicas. Parece contradictorio que si Dios es bueno deje que las personas, sus criaturas,  sufran; y a\u00fan m\u00e1s, si Dios es bueno, \u00bfpor qu\u00e9 permite que las personas que profesan seguirlo sufran en la misma manera que las dem\u00e1s? Lewis abord\u00f3 \u00e9sta pregunta; con la monograf\u00eda se pretende mirar c\u00f3mo Lewis responde, cu\u00e1l es su base epistemol\u00f3gica para esto, c\u00f3mo utiliza su experiencia y la de los dem\u00e1s, y qu\u00e9 consonancia tiene con las exposiciones de Jes\u00fas acerca del sufrimiento. En el primer cap\u00edtulo se analizar\u00e1 el concepto del sufrimiento en C.S. Lewis, desde un an\u00e1lisis a El Problema del dolor y otros libros. En el segundo, se expondr\u00e1 el pensamiento de \u00e9ste autor acerca de la felicidad, desde un recuento y un an\u00e1lisis de Perelandra. Y en el tercer cap\u00edtulo se analizar\u00e1 c\u00f3mo se relacionan \u00e9stos dos conceptos a la luz de la eternidad, desde una mirada a Mero Cristianismo y a El Gran Divorcio. Se recomienda al lector que lea previamente las obras de Lewis, y que compare con los libros mismos la exposici\u00f3n que se hace.<\/p>\n<p>        1. EL CONCEPTO DE SUFRIMIENTO EN C.S. LEWIS<\/p>\n<p>        C.S. Lewis tiene dos obras en las que se refiere directa y espec\u00edficamente al tema del sufrimiento, El problema del dolor y Una pena observada. El problema del dolor fue escrito entre 1939 y 1940, cuando hab\u00eda estallado la guerra que culminar\u00eda en 1945. El libro fue escrito por Lewis a petici\u00f3n de Ashley Sampson, director de una casa editorial. Seg\u00fan Lewis cuenta en el prefacio de \u00e9sta obra, el inter\u00e9s de Sampson era ver c\u00f3mo un cristiano con formaci\u00f3n filos\u00f3fica asume el tema del sufrimiento. Una pena observada tuvo un proceso de escritura y publicaci\u00f3n diferente. En 1960 lleg\u00f3 el manuscrito de \u00e9ste libro a la editorial Faber &amp; Faber. El autor se hac\u00eda llamar N.W. Clark, y en su obra narraba en primera persona la experiencia de un hombre que ha perdido a su esposa. Es un libro escrito a manera de diario o de confesi\u00f3n interna. T.S. Eliot, quien era entonces el asesor de aquella editorial, indag\u00f3 tras el seud\u00f3nimo y se dio cuenta que el autor era C.S. Lewis y, junto con Charles Monteith, el director, decidi\u00f3 publicarla. El problema del Dolor es una obra expositiva, a trav\u00e9s de la historia y el pensamiento cristiano, de lo que significa el dolor para el cristianismo. Una pena observada se refiere a lo que significa el dolor para un hombre cristiano, y c\u00f3mo tiene qu\u00e9 enfrentarlo.<\/p>\n<p>        Adem\u00e1s de \u00e9stas dos obras, se ha publicado la correspondencia que tuvo Lewis con un hombre que perdi\u00f3 a su esposa poco despu\u00e9s que \u00e9l, titulada A Severe Mercy [11] . Junto con Una pena observada, A Severe Mercy es una obra que trata del dolor desde la experiencia misma; es el registro del sufrimiento personal que expone m\u00e1s los sentimientos que los pensamientos acad\u00e9micos. \u00c9stas obras tienen m\u00e1s preguntas que respuestas, aunque fundamentadas ambas en lo ya expuesto en El Problema del dolor. Trevor Huddleston, activista por los derechos de los negros de Sud\u00e1frica, quien luego se convertir\u00eda en arzobispo de Mauricio, dijo acerca de Una pena observada: \u201cCreo que ser\u00eda de much\u00edsima ayuda para la gente que ha sufrido una p\u00e9rdida, pues aunque rehuye las concesiones y sentimentalismos en lo concerniente a la muerte, constituye un documento profundamente religioso y teol\u00f3gico\u201d [12] . En el resto de las obras de Lewis tambi\u00e9n estuvo presente el tema del sufrimiento, tanto en lo literario como en lo acad\u00e9mico o teol\u00f3gico. Pero la base para entender su pensamiento sobre el sufrimiento es El problema del dolor, y por esto la investigaci\u00f3n atiende especialmente a \u00e9sta obra, que por dem\u00e1s es una de las m\u00e1s tempranas en la carrera de Lewis como apologista y que va a resurgir una y otra vez en sus escritos posteriores.<\/p>\n<p>        El problema del dolor, como ya se ha mencionado, fue escrito por Lewis a petici\u00f3n de un editor, pero \u201cnaci\u00f3 en forma de cap\u00edtulos que se le\u00edan en voz alta a amigos de la misma mentalidad\u201d [13] . El punto de partida de la obra es una pregunta en torno a un dilema: \u201cSi Dios fuera bueno, desear\u00eda que sus criaturas fueran perfectamente felices, y si fuera todo poderoso ser\u00eda capaz de hacer aquello que desea. Por lo tanto, Dios carece de bondad o poder, o de ambas facultades\u201d [14] . A partir de esto, Lewis inicia su exposici\u00f3n sobre el dolor como problema, como pregunta en la vida de los seres humanos ante Dios o ante la fe en Dios.<\/p>\n<p>        Algunos cr\u00edticos ven en El problema del dolor a Lewis como \u201cun embaucador ret\u00f3rico que ha renunciado a pensar\u201d [15] , ya que dice que Jes\u00fas era lo que dec\u00eda ser, el Hijo de Dios, o era un loco. Lewis viene mostrando c\u00f3mo hay una revelaci\u00f3n general que todas las religiones han identificado, pero hay una revelaci\u00f3n moral que s\u00f3lo el juda\u00edsmo ha recibido perfectamente de parte de Dios, y una revelaci\u00f3n aun m\u00e1s clara, en la que cree el cristianismo, que consiste en que Dios mismo ha estado entre los hombres y se ha dado a conocer. A.N. Wilson, partiendo de una perspectiva hermen\u00e9utica moderna, argumenta contra Lewis diciendo que lo que est\u00e1 escrito en el Nuevo Testamento es lo que la iglesia pensaba de Jes\u00fas pero que no necesariamente se trata de lo que Jes\u00fas fue en verdad. Wilson escribe: \u201cla Biblia\u2026 no se trata de hechos hist\u00f3ricos sino de lo que cre\u00edan los fieles sobre Cristo\u201d [16] . Wilson acusa a Lewis de \u201cignorar esa revoluci\u00f3n que hab\u00edan presenciado los \u00faltimos cien a\u00f1os en lo concerniente a la interpretaci\u00f3n del Nuevo Testamento\u201d [17] , pues \u201clos nuevos cr\u00edticos b\u00edblicos no destru\u00edan la fe: s\u00f3lo aclaraban a la gente inteligente las diferencias entre historia y doctrina de la iglesia\u201d [18] . Ante esta cr\u00edtica, debe entenderse que para Lewis el acontecimiento de Cristo era un hecho hist\u00f3rico, era el \u201cMito hecho realidad\u201d, como titul\u00f3 uno de sus ensayos [19] . Lewis, junto con sus amigos los Inklings, cre\u00eda que todo lo que la m\u00edtica antigua de muchas culturas hab\u00eda vislumbrado en literatura se hab\u00eda hecho realidad en la persona de Jes\u00fas. Para Lewis, la importancia del Evangelio estriba en que todos los aspectos m\u00edticos se  han hecho historia en Jes\u00fas; por \u00e9ste mismo hecho es que se convirti\u00f3 al cristianismo. Para \u00e9l, la doctrina de la iglesia se fundamenta en la historia, la que registra que el mito aconteci\u00f3.<\/p>\n<p>        \u00c9stas son las objeciones b\u00e1sicas que se le hacen a Lewis. Pero el enfoque de su libro no consiste en demostrar la validez de los s\u00edmbolos m\u00edticos del cristianismo. Se trata m\u00e1s bien de la pregunta de los hombres ante Dios o ante la fe en Dios, que presenta una aparente contradicci\u00f3n entre la bondad y la omnipotencia divinas enfrentadas al sufrimiento humano. Lewis se va a dedicar entonces a dar una respuesta b\u00edblica, hist\u00f3rica, y l\u00f3gica.<\/p>\n<p>        1.1  La definici\u00f3n de sufrimiento o dolor para C.S. Lewis<\/p>\n<p>        El significado del t\u00e9rmino dolor para Lewis, en ingl\u00e9s pain, es \u00e9ste: \u201ctoda experiencia, ya sea f\u00edsica o mental, que desagrada al paciente\u2026 que es sin\u00f3nimo de `sufrimiento\u2019, \u2018angustia\u2019, \u2018tribulaci\u00f3n\u2019, adversidad, o dificultad\u2019\u201d [20] . \u00c9ste tipo de dolor es distinto de cualquier clase de sensaci\u00f3n particular, que se transmite por fibras nerviosas que se pueden reconocer f\u00edsicamente; y que a una persona puede agradar o desagradar.  El dolor al que se refiere Lewis es el sufrimiento emocional, que no necesariamente implica el dolor f\u00edsico. En Una pena observada, \u00e9ste autor utiliza el t\u00e9rmino grief, del cual menciona que \u201cse siente igual que el miedo\u2026 la sensaci\u00f3n es la misma; esa agitaci\u00f3n del est\u00f3mago, esa inquietud, bostezos\u201d [21] . El campo sem\u00e1ntico de \u00e9stas palabras se refiere al sufrimiento como tal, sin distinci\u00f3n de situaciones en la que se viva, pero haciendo \u00e9nfasis en la experiencia emocional de quien o quienes sufren. La pregunta acerca del dolor o el problema del dolor radican en la experiencia personal; y de \u00e9sta manera se han de usar estos t\u00e9rminos, sufrimiento, dolor o pena, para mirar c\u00f3mo Lewis desarrolla sus respuestas y elabora sus propias preguntas ante la fe cristiana.<\/p>\n<p>        1.2  El sufrimiento humano y la bondad divina: \u00bfson contradictorios?<\/p>\n<p>        Lewis aborda el problema del sufrimiento humano desde una aclaraci\u00f3n de t\u00e9rminos. Se enfrenta a la pregunta dilem\u00e1tica: \u00bfc\u00f3mo Dios siendo bueno y a la vez omnipotente permite que las personas sufran? Para esto define el significado de omnipotencia para la fe cristiana, y luego define el concepto de  bondad divina.<\/p>\n<p>        Omnipotencia es, seg\u00fan C.S. Lewis, \u201cpoder para hacer todo o cada cosa\u201d [22] . Pero m\u00e1s que una definici\u00f3n plana, omnipotencia implica que el acto que se demanda o se espera del ser omnipotente se lleve a cabo dentro del campo de acci\u00f3n en que ese ser es omnipotente. La omnipotencia tiene que ver con la naturaleza del ser omnipotente, y ese ser no puede realizar acto alguno en contra de su propia naturaleza. De esa manera, Dios es Omnipotente en la medida en que opera de acuerdo a su propia naturaleza y de acuerdo a las leyes de la naturaleza que \u00e9l ha establecido. Y ya que Dios, adem\u00e1s de ser Omnipotente y Bueno tambi\u00e9n es Santo, no puede eliminar el sufrimiento sin antes hacer que su prop\u00f3sito se cumpla en la vida de los seres humanos.<\/p>\n<p>        Seg\u00fan Lewis, la omnipotencia divina debe actuar con la materia prima que ha tiene: seres humanos pecadores; y a causa de ese pecado, Dios no puede simplemente quitar el dolor, porque primero tiene que tratar con las personas mismas, con lo que realmente les est\u00e1 impidiendo vivir, que es el pecado. Adem\u00e1s, \u00e9sta omnipotencia no est\u00e1 en disonancia con los dem\u00e1s atributos de Dios, como la justicia o la santidad, y no puede irse contra ellos para quitarle el sufrimiento a las personas. El sufrimiento puede ayudar a la gente a darse cuenta que necesita a Dios, y es el veh\u00edculo por medio del cual Dios act\u00faa para perfeccionarla.<\/p>\n<p>        Lewis identifica a la bondad divina con el amor divino. Expone que el concepto moderno que se tiene de la bondad de Dios es un concepto errado:<\/p>\n<p>        Una cualidad de Dios completamente desconocida no puede proveernos fundamento moral para amarlo y obedecerlo. Si \u00c9l (en nuestro sentido) no es \u2018bueno\u2019 obedecer\u00edamos, si en alguna manera lo hacemos, aunque solamente fuera por temor. Y estar\u00edamos igualmente dispuestos a obedecer a un demonio omnipotente. La doctrina de la total depravaci\u00f3n \u2013cuando se llega a la conclusi\u00f3n de que, dado que somos totalmente depravados, nuestra idea del bien no vale nada- puede as\u00ed convertir al cristianismo en una forma de culto al demonio [23] .<\/p>\n<p>        Lewis sugiere que la bondad divina duele, porque lo que busca es el bien de los seres humanos. Ya que Dios es quien conoce cu\u00e1l es el bien de las personas, actuar\u00e1 en busca de esto, aunque a las personas no les guste y a\u00fan sufran. Dice que la bondad de Dios no es \u201cuna benevolencia senil que somnolentemente desea que usted sea feliz a su propia manera, ni tampoco la impasible filantrop\u00eda de un magistrado escrupuloso, ni la solicitud de un anfitri\u00f3n deseoso de atender bien a sus hu\u00e9spedes\u201d [24] . Define a la bondad divina como amor: un amor transformador de la persona amada; \u201cse trata del propio fuego consumidor, el Amor que hizo los mundos, persistente como el amor del artista por su obra y desp\u00f3tico como el amor del hombre hacia su perro, providente y venerable como el amor del padre por su criaturita; celoso, inexorable y exigente como el amor entre los sexos\u201d [25] . As\u00ed que la verdadera causa del sufrimiento humano es el amor de Dios, y la condici\u00f3n de \u00e9ste sufrimiento es el pecado. El amor de Dios busca transformar y perfeccionar a las personas, y por esto produce dolor.<\/p>\n<p>        1.3  Una presuposici\u00f3n: el libre albedr\u00edo<\/p>\n<p>        En el tercer cap\u00edtulo de El problema del dolor, Lewis expone qu\u00e9 es la maldad humana apelando al sentido com\u00fan y la experiencia para demostrar que todas las personas son malas. Pero antes de mirar la maldad, la bondad, y el sufrimiento, la \u00f3ptica de Lewis presupone el libre albedr\u00edo. Sobre \u00e9sta presuposici\u00f3n \u00e9ste autor va a fundamentar toda su visi\u00f3n acerca del sufrimiento y a\u00fan de la fe cristiana. No argumenta por qu\u00e9 cree en el libre albedr\u00edo, pero es \u00e9ste la piedra angular de toda su arquitectura teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>        La fuente de conocimiento de Lewis no es la teolog\u00eda moderna ni la cr\u00edtica b\u00edblica que surge en los siglos XIX y XX. Lewis es un asiduo lector de literatura medieval, y su entendimiento de la fe parte de los autores m\u00e1s representativos de la iglesia antigua, patr\u00edstica y medieval. Toma de Agust\u00edn que la maldad se debe a la mala elecci\u00f3n del hombre. As\u00ed lo expone el obispo de Mil\u00e1n: \u201cla maldad no es sustancia alguna, sino s\u00f3lo la perversidad de un albedr\u00edo que se tuerce hacia las cosas inferiores apart\u00e1ndose de la suma sustancia que eres t\u00fa (Dios); y que arroja de s\u00ed sus propias entra\u00f1as qued\u00e1ndose s\u00f3lo con su hinchaz\u00f3n\u201d [26] . Por \u00e9sta misma v\u00eda, para Lewis es la elecci\u00f3n humana la que produce el pecado; y la maldad ha sido y es una opci\u00f3n por la que el hombre puede optar, ya que es s\u00f3lo dentro del espacio de la libertad que se puede amar. Otra de las lecturas que ha alimentado la imaginaci\u00f3n y teolog\u00eda de Lewis es El para\u00edso perdido [27] , de John Milton, obra de la cual va escribir y publicar un comentario literario. En \u00e9sta obra, Milton expone que el \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal fue puesto en el huerto del Ed\u00e9n para que el hombre demostrara su amor a Dios absteni\u00e9ndose de comer del fruto. Lewis parte de \u00e9sta creencia; para \u00e9l, el libre albedr\u00edo es necesario para elegir amar a Dios, porque si no existe la posibilidad de decir no, el amor no es una elecci\u00f3n libre sino una obligaci\u00f3n o un instinto meramente er\u00f3tico.<\/p>\n<p>        Una de las exposiciones m\u00e1s claras que va a hacer Lewis acerca del libre albedr\u00edo, la felicidad y el sufrimiento es Perelandra. En \u00e9sta obra expone c\u00f3mo la Dama Verde, se enfrenta a la decisi\u00f3n de desobedecer a Dios ante las propuestas de ser grande y poderosa. Ella ha entendido que su felicidad consiste en amar y obedecer a Dios y en relacionarse correctamente con su esposo: \u201c\u00bfQui\u00e9n pens\u00f3 que era dolorosa [28] ? Las bestias no lo considerar\u00edan doloroso si yo les pidiera que caminaran de cabeza. Caminar de cabeza se convertir\u00eda en su deleite. Yo soy la bestia de \u00c9l, y todas sus exhortaciones son alegr\u00edas\u201d [29] . En \u00e9sta obra se evidencia que para Lewis es la libertad de elegir amar a Dios por medio de la obediencia, teniendo en cuenta la posibilidad de no hacerlo. El no hacerlo lleva en s\u00ed sufrimiento, y es sufrimiento mismo. Pero Perelandra narra la historia de \u201cla Eva que nunca cay\u00f3\u201d [30] , por lo que no implica una naturaleza afectada por el pecado. Lewis no sostiene que los seres humanos en la actualidad tengan un libre albedr\u00edo intacto, pues reconoce que \u00e9ste est\u00e1 afectado por el pecado, y que ya no se puede obedecer a Dios con la facilidad del primer hombre y la primera mujer.<\/p>\n<p>        1.4  La segunda presuposici\u00f3n: el pecado<\/p>\n<p>        Lewis ha expuesto que el libre albedr\u00edo presenta la opci\u00f3n de amar o no a Dios. No amar a Dios se llama pecado, y como tal es dolor en s\u00ed mismo, ya que se opone a Dios, que es el sumo bien de las personas. En el cap\u00edtulo IV de El problema del dolor, titulado \u201cLa maldad humana\u201d, \u00e9ste autor trata de demostrar que el sufrimiento sobreviene a la humanidad debido a su maldad, y que la maldad humana no es una ficci\u00f3n del moralismo cristiano. El objetivo de Lewis es demostrar que el ser humano es pecador, y que sabe que lo es. Lewis va a usar las pruebas internas desde la conciencia humana y desde la tradici\u00f3n literaria para demostrar la maldad humana. Y luego, dar\u00e1 una mirada externa a la maldad humana, simulando una \u00f3ptica no ca\u00edda, perfecta, desde la cual se mira a un mundo pecador.<\/p>\n<p>        Para Lewis, la maldad humana es algo antinatural, es algo que funciona mal dentro de todo el dise\u00f1o de la creaci\u00f3n. Una obra de ciencia-ficci\u00f3n que ilumina \u00e9sta perspectiva es M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso, en la que un fil\u00f3logo viaja a otro planeta en el que los habitantes no han ca\u00eddo en pecado:<\/p>\n<p>        Ransom reflexion\u00f3. A menos que Hyoi lo enga\u00f1ara, estaba ante una especie naturalmente mon\u00f3gama, que practicaba la continencia. \u00bfPero acaso era tan extra\u00f1o? Sab\u00eda que algunos animales ten\u00edan temporadas de celo, y si la naturaleza pod\u00eda obrar el milagro de generar el impulso sexual, \u00bfpor qu\u00e9 no pod\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 y fijarlo instintivamente, no moralmente, en un solo objeto? Incluso record\u00f3 haber o\u00eddo decir que algunos animales de la Tierra \u2013animales \u201cinferiores\u201d- eran mon\u00f3gamos por naturaleza. Entre los hrossa, al menos, era evidente que la procreaci\u00f3n desmedida y la promiscuidad eran tan infrecuentes como las perversiones m\u00e1s raras. Al fin comprendi\u00f3 que el enigma no eran ellos, sino su propia especie. Quiz\u00e1s fuera sorprendente que los hrossa tuvieran ese instinto, \u00bfpero por qu\u00e9 el instinto de los hrossa se asemejaba tanto a los ideales no alcanzados de esa especie dividida, el hombre, cuyo instinto era tan deplorablemente diferente? \u00bfCu\u00e1l era la historia del Hombre? [31]<\/p>\n<p>        El recurso literario que usa Lewis es mirar las cosas desde la perspectiva contraria. Com\u00fanmente en la literatura, para describir una tierra desconocida, se utiliza  un personaje que tampoco conozca esa tierra, y se explora con \u00e9l cada cosa que el autor quiera describir. En las Cr\u00f3nicas de Narnia, por ejemplo, Lewis se vale de los ni\u00f1os Pavensie, que no conocen el reino de Narnia, para describir aquella tierra desconocida a sus lectores. De igual manera, pretende mirar la maldad humana desde una naturaleza no corrupta y as\u00ed ilustrar en qu\u00e9 manera las personas son realmente malas. En M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso, busca mirar el planeta tierra desde la perspectiva de seres de otro planeta, evidentemente surgidos de su imaginaci\u00f3n e influencias literarias, para demostrar cu\u00e1n antinatural es el pecado.<\/p>\n<p>        Pero adem\u00e1s de recursos literarios, Lewis se vale tambi\u00e9n del sentido com\u00fan y de la tradici\u00f3n cultural europea, y universal, para demostrar que el ser humano es malo, y que lo sabe en alguna medida. El primer argumento que usa es el argumento de la conciencia del hombre. Apela a la experiencia personal. Expone que cada persona sabe que es mala, y que trata de aparentar no serlo [32] . Ya que el hombre busca esconderse entre el p\u00fablico para justificarse, Lewis cierra la v\u00eda al concepto de culpabilidad como conciencia o construcci\u00f3n social y elimina la falacia que dice que \u201cel tiempo de por s\u00ed elimina el pecado\u201d [33] , planteando que \u201ctodo tiempo es eternamente presente para Dios\u201d [34] . Dios siempre observa al hombre, y lo ve como un ser culpable. Lewis ataca la democracia del pecado, que dice que si todos son pecadores entonces no hay nada de malo en ser pecador; la respuesta que da a \u00e9sta objeci\u00f3n es que no todas las personas tienen un grado de maldad igual, sino que cada una es diferente en sus actos y responsabilidades. Lewis enfatiza la importancia de cada persona, y no del conjunto de las personas. De ello que apele a la experiencia de cada uno.<\/p>\n<p>        Luego de esto, Lewis da pruebas externas de la culpabilidad del hombre ante Dios. Establece como paradigmas a diferentes personas que vivieron en diferentes \u00e9pocas y que fueron capaces de tener vidas moralmente correctas. Estas personas, seg\u00fan el autor de El problema del dolor, tienen muchas cosas en com\u00fan, y la \u00e9tica que tuvieron fue m\u00e1s elevada que las de sus contempor\u00e1neos, y sigue siendo m\u00e1s elevada que la de mayor\u00eda de la gente. Menciona a personas como S\u00f3crates, Jerem\u00edas o Zaratustra, y dice que si todos los dem\u00e1s fueran como ellos, la tierra ser\u00eda perfecta [35] . \u00c9ste concepto lo ir\u00e1 ampliando hasta plasmarlo claramente en Esa horrible fuerza y La abolici\u00f3n del hombre. En \u00e9ste segundo libro [36] , explica que detr\u00e1s de todas las culturas hay una ley universal absoluta que lleva a las mismas cosas. Llama a \u00e9sta ley universal \u201cTao\u201d, es decir \u201clo bueno\u201d, y dice que a partir de \u00e9sta se pueden emitir juicios sobre qu\u00e9 es bueno y qu\u00e9 es malo; y en base a ella el hombre se puede reconocer a s\u00ed mismo como imagen de Dios y pecador a la vez. En El problema del dolor, Lewis especifica que \u201clas diversas \u00e9pocas y culturas pueden ser consideradas como \u2018ghettos\u2019 al compararlas unas con las otras\u201d [37] .<\/p>\n<p>        El autor irland\u00e9s se adelanta a las posibles objeciones que puedan oponerse a su argumentaci\u00f3n. Primero acude a la objeci\u00f3n popular sobre la benevolencia, que cree que la benevolencia es la \u00fanica virtud moral v\u00e1lida, y que si una persona tiene benevolencia no necesita otras virtudes como la fe o la castidad. Rebate \u00e9ste argumento citando a Plat\u00f3n: \u201cLa virtud es una. No se puede ser bueno a menos que se posean todas las dem\u00e1s virtudes\u201d [38] . Al decir esto, se est\u00e1 refiriendo a lo Uno de Plat\u00f3n, en que todas las virtudes hacen parte de eso Uno que es la virtud. Una sola virtud no es suficiente para que haya realmente virtud, pues la virtud es la suma de todas las virtudes. As\u00ed que nadie es realmente bueno seg\u00fan Lewis, aunque se pueda tener noci\u00f3n de qu\u00e9 es lo bueno. La otra objeci\u00f3n que refuta es el agnosticismo moral. Este dice que la moral de Dios es m\u00e1s alta que la moral de los hombres, y que no se puede conocer. Lewis argumenta que el hombre tiene una moral ca\u00edda, incompleta, pero que no est\u00e1 del todo en contra de la moral perfecta de Dios, ya que el hombre sigue siendo Imago Dei.<\/p>\n<p>        Lewis propone que los hombres tienen escrita en sus corazones la ley moral. Por ello pueden darse cuenta que est\u00e1n lejos de ser buenos, y lejos de Dios. El apoyo para decir esto es la literatura paulina [39] . Dice que todas las personas saben que han infringido la ley. Lewis no pretende afirmar la doctrina de la depravaci\u00f3n total. Dice que no cree en esa doctrina, sobre \u00e9ste fundamento l\u00f3gico: si la depravaci\u00f3n humana fuera total, no sabr\u00edamos que somos depravados, y\u2026 la experiencia nos demuestra que existe mucha bondad en la naturaleza humana. A pesar de esto, la posici\u00f3n de Lewis en cuanto a la depravaci\u00f3n no libra al hombre de ser depravado ni malo. \u00c9ste es uno de los pilares de todo el pensamiento de Lewis, del que se aferrar\u00e1 para valorar cristianamente la moral humana, la literatura mitol\u00f3gica y las culturas paganas. Al igual que su amigo J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis cre\u00eda en la Imago Dei, no rechazaba de plano al ser humano ni a la Revelaci\u00f3n Natural. Tal como lo expres\u00f3 Tolkien en un poema que regalara a Lewis cuando \u00e9ste todav\u00eda era un ateo:<\/p>\n<p>        El coraz\u00f3n del hombre no se compone de mentiras,<\/p>\n<p>        Sino que extrae cierta sapiencia del \u00danico Sabio<\/p>\n<p>        Y aun lo recuerda. Aunque ahora, hace tiempo, desterrado,<\/p>\n<p>        El hombre no est\u00e1 totalmente perdido, totalmente cambiado.<\/p>\n<p>        Des-graciado, quiz\u00e1, pero no des-tronado,<\/p>\n<p>        Conserva los harapos del se\u00f1or\u00edo que tuvo alguna vez:<\/p>\n<p>        El hombre, subcreador, luz refractada<\/p>\n<p>        A trav\u00e9s de quien se astilla a partir del puro Blanco<\/p>\n<p>        En muchos matices e incesantemente se combina<\/p>\n<p>        En formas vivas que van de mente a mente [40] .<\/p>\n<p>        Al hablar de individuos que tienen una moral elevada, como S\u00f3crates, Jerem\u00edas o Zaratustra, Lewis no pretende idealizarlos como santos u hombres perfectos. Lo que trata es de mostrar el paradigma moral que fueron en su \u00e9poca, y que en la \u00e9poca en la que \u00e9l escribiera, tambi\u00e9n segu\u00edan siendo paradigmas. Y a partir de ellos como luces opacadas tambi\u00e9n por el pecado, mostrar que todos los seres humanos son pecadores.<\/p>\n<p>        Dentro de \u00e9sta disertaci\u00f3n, el libre albedr\u00edo y el pecado juegan un papel muy importante en relaci\u00f3n con el sufrimiento. El sufrimiento, seg\u00fan Lewis, entr\u00f3 en la vida humana debido al pecado, y el pecado fue la elecci\u00f3n que hizo el hombre ante la alternativa de amar o no a Dios. El ser humano decidi\u00f3 ser su propio dios, y entonces Dios, por misericordia, le envi\u00f3 el sufrimiento para que se acordara que estaba separado de su Creador. Aqu\u00ed es donde Lewis profundiza en la naturaleza del pecado original, en cu\u00e1l fue ese pecado que hizo que el sufrimiento entrara en la vida humana.<\/p>\n<p>        1.5  El pecado original: el orgullo<\/p>\n<p>        Habiendo ya explicado que todas las personas est\u00e1n bajo pecado, Lewis se pregunta cu\u00e1l es el tipo de pecado que origin\u00f3 el sufrimiento. \u00c9ste autor llama pecado al abuso del libre albedr\u00edo; y, m\u00e1s que una herencia de los antepasados, considera que el pecado es una decisi\u00f3n que cada persona toma delante de Dios, apart\u00e1ndose de \u00c9l, decidiendo desobedecerle. En El problema del dolor, aborda el significado a partir de la simbolog\u00eda presentada en la narraci\u00f3n de G\u00e9nesis 3. El pecado original, para \u00e9l, es un acto de desobediencia que va m\u00e1s all\u00e1 de una inmoralidad social que el hombre primitivo haya cometido. Es un pecado espec\u00edficamente contra Dios. El pecado que en esas condiciones pudo haber cometido el ser humano ante Dios, es el orgullo, seg\u00fan expone Lewis. \u00c9ste pensamiento tiene ra\u00edces en San Agust\u00edn, quien afirm\u00f3 en La Ciudad de Dios  que el pecado es oponerse a Dios por medio del orgullo. Lewis hace uso del \u201cYo\u201d y de Dios como una disyuntiva en la que el hombre tiene qu\u00e9 elegir: \u201cDesde el momento en que una criatura se vuelve consciente de Dios como Dios, y de s\u00ed misma como un yo, queda abierta la terrible alternativa de elegir a Dios o al \u2018yo\u2019 como centro\u201d [41] . \u00c9sta afirmaci\u00f3n la demuestra desde lo individual y cotidiano, en que las personas se eligen a s\u00ed mismos en lugar que a Dios. El pecado es un proceso. Inicia con los pensamientos buenos, hasta que \u00e9stos se convierten en un fin en s\u00ed mismos, y luego su fin es el placer, hasta que finalmente llegan a alimentar al \u201cYo\u201d de una manera que no piense sino en s\u00ed mismo y se olvide de Dios y de los otros. Para Lewis, \u00e9ste es el \u00fanico pecado que se puede concebir como la ca\u00edda original, ya que el hombre primitivo se estaba dando cuenta apenas de su propio \u201cYo\u201d y de los otros como tales. As\u00ed, fue tentado para hacer de eso \u201cYo\u201d el eje de su propia existencia, la medida de todas las cosas, excluyendo a Dios, Creador del universo y Dador de la vida.<\/p>\n<p>        C.S. Lewis acude a la literatura para ilustrar c\u00f3mo fue la vida paradis\u00edaca y c\u00f3mo se dio la ca\u00edda. A \u00e9sta narraci\u00f3n la llama un mito. Con ello se refiere al sentido antiguo del mito, que consiste en un retorno narrativo, especialmente oral y luego escrito, a los or\u00edgenes del mundo para explicar y entender el mundo tal como es ahora y buscar una adecuaci\u00f3n del presente con la \u00e9poca originaria. Al Lewis usar la palabra mito, no se refiere al concepto racionalista de mito como la explicaci\u00f3n anti-racional del mundo. Como lo explica Hans-Georg Gadamer: \u201cLas im\u00e1genes m\u00edtico fant\u00e1sticas son respuestas consumadas en las cuales la existencia humana se comprende a s\u00ed misma sin cesar\u201d [42] . Lewis se refiere al mito en el sentido de la era precient\u00edfica, en que la narraci\u00f3n m\u00edtica era una de las cosas m\u00e1s valiosas que ten\u00edan las culturas. El contenido del mito es el tiempo originario en que los dioses debieron haber tenido un trato con los hombres, como explica Gadamer [43] . Es en este sentido que Lewis usa su rica imaginaci\u00f3n para narrar la vida c\u00f3mo fue la vida paradis\u00edaca y la ca\u00edda del hombre primitivo. Se destaca el descubrimiento del ser humano de s\u00ed mismo como un \u201cYo\u201d y de Dios como Dios, y tambi\u00e9n del otro como un otro. Tambi\u00e9n se destaca la felicidad que alcanzaba aquel al obedecer a Dios, el deleite que alcanzaba al hacer lo que Dios quer\u00eda. Pero el ser humano, narra Lewis, opt\u00f3 por ser \u00e9l mismo su propio dios, por endiosar a su \u201cYo\u201d, y esa fue la ca\u00edda, una ca\u00edda que trajo consecuencias devastadoras. Estas consecuencias fueron entonces el retroceso de la vida espiritual. Ese ser que se hab\u00eda dado cuenta de s\u00ed mismo, de Dios y del otro, cay\u00f3 de nuevo a la vida animal. La vida que fue levantada de la tierra en su percepci\u00f3n de todas las cosas volvi\u00f3 a la tierra. El ser humano entonces, afirma Lewis, perdi\u00f3 su autoridad sobre la creaci\u00f3n y fue sometido a las leyes de la creaci\u00f3n. Por esto le vino el dolor, la vejez y la muerte. Qued\u00f3 encerrado en su propio \u201cYo\u201d; y sin embargo, Dios le dio la posibilidad de retornar a \u00c9l, mediante un esfuerzo doloroso de arrepentimiento.<\/p>\n<p>        El relato que usa Lewis en El problema del dolor sobre la vida paradis\u00edaca y la ca\u00edda es una reconstrucci\u00f3n m\u00edtica desde una perspectiva muy acad\u00e9mica. En otros de sus libros habla tambi\u00e9n sobre estos temas reconstruyendo el mito desde \u00e1ngulos distintos. En Las Cr\u00f3nicas de Narnia, el pecado est\u00e1 simbolizado en un fruto [44] , al igual que en el relato de G\u00e9nesis. A los animales que hablan, Aslan, el Le\u00f3n Rey de Narnia, les manda que no coman del fruto; si comen de \u00e9l, volver\u00e1n a su condici\u00f3n animalezca y dejar\u00e1n de hablar y razonar. Algunos de \u00e9stos animales desobedecen y vuelven a su condici\u00f3n primitiva. En Perelandra, segunda parte de la Trilog\u00eda C\u00f3smica, Maleldil, el Hijo de Dios, proh\u00edbe a la Dama Verde y al Rey que pasen la noche en tierra firme, sino que se queden en las islas a dormir [45] . Pero Weston, el tentador, insiste e insiste a la Dama Verde para establezca su morada en tierra firme, desobedeciendo a Maleldil; si hace esto, dice Weston, alcanzar\u00e1 progreso, sabidur\u00eda y dominio sobre los dem\u00e1s. La Dama verde termina por vencer la tentaci\u00f3n. En estas obras Lewis resalta la felicidad paradis\u00edaca pero tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n en medio de la felicidad, la cual es dif\u00edcil de soportar, ya que las propuestas son enga\u00f1os bien urdidos y con promesas muy atractivas. Lewis se\u00f1ala la importancia del tentador en la vida paradis\u00edaca: la bruja Jadis en Narnia o Weston en Perelandra son ejemplos de que el corruptor ya estaba corrompido antes de tratar de da\u00f1ar los mundos creados por Dios. El prop\u00f3sito del tentador, Satan\u00e1s, es corromper a los dem\u00e1s por medio de promesas enfocadas en el \u201cYo\u201d, y as\u00ed llevar adeptos al infierno, rebeldes declarados contra Dios, tal como los personajes de Escrutopo y Orugario en Cartas del diablo a su sobrino.<\/p>\n<p>        De las influencias m\u00e1s importantes en C.S. Lewis para hablar de la vida paradis\u00edaca y el pecado original est\u00e1 El para\u00edso perdido de John Milton. Lewis mismo escribi\u00f3 un comentario de \u00e9sta obra, en su \u00e9poca de profesor en Oxford. La imagen que usa Milton para narrar la ca\u00edda es una batalla c\u00f3smica entre Dios y Sat\u00e1n, en la que Sat\u00e1n quiere usurpar el trono de Jes\u00fas y por ello incita a los \u00e1ngeles a que lo sigan en contra de Dios. Sat\u00e1n es vencido y aprisionado en el infierno; pero escapa de all\u00ed para destruir la m\u00e1xima creaci\u00f3n de Dios: Ad\u00e1n y Eva. Se hace evidente en Lewis esta influencia, cuando Jadis entra en Narnia con el prop\u00f3sito de destruir la obra de Aslan, o cuando Weston viaja a Perelandra pose\u00eddo por una fuerza maligna para destruir el mundo y los personajes creados por Maleldil para su adoraci\u00f3n. En Narnia, la bruja decide destruir a los animales y a la tierra misma porque quiere ser la \u00fanica que exista, quiere que su \u201cYo\u201d sea sobre todo lo dem\u00e1s [46] . En Malacandra, planeta mencionado en M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso, primer libro la Trilog\u00eda C\u00f3smica de Lewis, el gobernante de tal planeta narra lo que sucedi\u00f3 con el gobernante del planeta Thulcandra, es decir la tierra:<\/p>\n<p>        Una vez conocimos al Oyarsa de tu mundo [47] (era m\u00e1s brillante y m\u00e1s grande que yo) y entonces no lo llam\u00e1bamos Thulcandra. Es la m\u00e1s larga y a m\u00e1s amarga de las historias. Su esp\u00edritu se torci\u00f3. Eso fue antes de que hubiera vida en tu mundo. Fueron los a\u00f1os torcidos que a\u00fan evocamos en los cielos, cuando \u00e9l a\u00fan no estaba ligado a Thulcandra sino que era libre como nosotros. Se propon\u00eda arruinar otros mundos adem\u00e1s del suyo\u2026 No lo dejamos suelto por mucho tiempo. Hubo gran guerra, y lo expulsamos de los cielos y los sujetamos al aire de su propio terreno, como nos ense\u00f1\u00f3 Maleldil. All\u00ed permanece sin duda hasta hoy, y nada m\u00e1s sabemos de ese planeta. Es silencioso [48] .<\/p>\n<p>        Lewis no propone una nueva teolog\u00eda sobre el asunto de la ca\u00edda. Toma la posici\u00f3n tradicionalmente m\u00e1s aceptada y la presenta en forma literaria. Para \u00e9l, la ca\u00edda del ser humano se debe a lo mismo que la ca\u00edda de Satan\u00e1s: al orgullo, ya que el orgullo es poner al \u201cYo\u201d y sus intereses por encima de Dios y los otros, y as\u00ed encerrarse en s\u00ed mismo hasta terminar odi\u00e1ndolo todo.<\/p>\n<p>        1.6  El prop\u00f3sito del sufrimiento: eliminar el orgullo<\/p>\n<p>        Para C.S. Lewis, el sufrimiento es un don de la gracia divina para que el ser humano vuelva a Dios. Ya que el pecado est\u00e1 enraizado en el orgullo, es olvidarse de Dios y poner el \u201cYo\u201d como supremac\u00eda, entonces el sufrimiento es usado por Dios para vencer el orgullo humano, para reflejar que el ser humano est\u00e1 en una condici\u00f3n miserable, y que necesita de la salvaci\u00f3n y del amor eternos.<\/p>\n<p>        El autor de El problema del dolor utiliza dos cap\u00edtulos de \u00e9ste libro para referirse espec\u00edficamente al dolor humano. Propone que el dolor le es necesario a las personas porque est\u00e1n ca\u00eddas, y Dios les demuestra su error por medio del sufrimiento. El dolor es el llamado divino al mundo que no quiere o\u00edrlo. Lewis afirma que el dolor es necesario para que el ser humano retorne a Dios por varias razones.<\/p>\n<p>        La primera raz\u00f3n es que el hombre est\u00e1 encerrado en su propio \u201cYo\u201d, y dejar de hacer lo que se ha hecho por mucho tiempo es doloroso: \u201cDevolver la voluntad que por tanto tiempo hemos reclamado como la nuestra es en s\u00ed, dondequiera y como quiera que se haga, un dolor atroz\u201d [49] . Renunciar a la voluntad propia duele. Adem\u00e1s, dice Lewis, el dolor hace parte del juicio natural de Dios, del \u201ccastigo retributivo\u201d al hombre, y es en medio del dolor que el hombre se pregunta qu\u00e9 maldad ha cometido y puede llegar a comprenderla [50] .<\/p>\n<p>        La segunda raz\u00f3n es que el sufrimiento \u201cdestroza la ilusi\u00f3n de que lo que tenemos, ya sea bueno o malo en s\u00ed mismo, es nuestro y suficiente para nosotros\u201d [51] . El dolor hace que el individuo vea que todo pertenece a Dios, incluso su propia vida, y que es el \u00danico suficiente para hacer felices a las personas.<\/p>\n<p>        La tercera raz\u00f3n es que el dolor est\u00e1 impl\u00edcito en el abandono de las personas en Dios, para evitar el hedonismo: \u201cLa completa expresi\u00f3n del abandono en Dios, exige dolor; esta acci\u00f3n, para ser perfecta, debe realizarse por el solo deseo de obedecer, en ausencia o en oposici\u00f3n a la inclinaci\u00f3n\u201d [52] . Lewis, tomando como punto de partida su propia experiencia, reconoce \u201clo imposible que es ejercer el abandono de uno mismo, haciendo lo que a uno le place\u201d [53] . Por esto el entregarse a Dios no es tan c\u00f3modo; es una cuesti\u00f3n no de comodidad sino de verdad y veracidad divinas. El entregarse a Dios no tiene como objetivo final el placer, sino que el objetivo final del sometimiento a Dios es Dios mismo, es volver a \u00c9l como la supremac\u00eda de todas las cosas.<\/p>\n<p>        El prop\u00f3sito del sufrimiento para C.S. Lewis es \u201cperfeccionar al hombre\u201d [54] . Esto lo cita, m\u00e1s que interpretarlo de Hebreos 2:10, que dice: \u201cConven\u00eda que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvaci\u00f3n de ellos\u201d (NVI). Para Lewis, \u201cperfeccionar al hombre\u201d no tiene un sentido meramente moral ni social. Se trata de un perfeccionamiento ontol\u00f3gico, dar al ser humano una naturaleza distinta, hacer que el \u201cYo\u201d tome una identidad en Cristo, una identidad cristiana, completamente ligada a Dios.<\/p>\n<p>        La manera de perfeccionar al ser humano orgulloso es haci\u00e9ndolo humilde. Para hacer que el ser humano sea humilde, el \u00fanico medio es humillarlo, y esto se logra por medio del sufrimiento. El ejemplo paradigm\u00e1tico para Lewis es Jes\u00fas, pues no fue humillado simplemente para hacer enrojecer al que lo golpeaba cuando le puso la otra mejilla, sino para ser perfeccionado, como dice la carta a los Hebreos, para guiar a muchos por \u00e9ste camino de transformaci\u00f3n misma del ser en un mundo lejano a obedecer a Dios.<\/p>\n<p>        2. EL CONCEPTO DE FELICIDAD EN C.S. LEWIS<\/p>\n<p>        El centro de la teolog\u00eda de C.S. Lewis es la humildad y el orgullo del hombre frente a Dios. Dentro de \u00e9ste \u00e9nfasis, la felicidad es un tema muy importante, ya que se presenta como prop\u00f3sito de la existencia, y a veces como obst\u00e1culo para llegar a Dios. Lewis dice que la felicidad del ser humano y de Dios es el prop\u00f3sito de la existencia: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 nacimos?&#8230; para una felicidad infinita\u201d [55] . Pero la felicidad tambi\u00e9n puede ser peligrosa, ya que se convierte en el alimento del \u201cYo\u201d que pelea por convertirse en el centro del universo. Y de \u00e9sta manera el ser humano se olvida de Dios y al final pierde la felicidad que s\u00f3lo se halla en el Creador. Por ello Lewis es cuidadoso al hablar de la felicidad, y deja claro que las personas no fueron creadas para someterse ciegamente a los placeres, sino para amar a Dios y ser amados por \u00c9l, y as\u00ed ser eternamente felices. La felicidad en Lewis tiene la acepci\u00f3n peligrosa y la acepci\u00f3n otorgada y aceptada por Dios. Esta segunda se va a explorar en \u00e9ste cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>        De los muchos libros de Lewis que hablan sobre la felicidad como don divino y prop\u00f3sito para toda la humanidad, el que se detiene exhaustivamente en el tema es Perelandra. Seguido a este, se halla Sorprendido por la Alegr\u00eda, en que el autor irland\u00e9s narra c\u00f3mo Dios lo condujo a trav\u00e9s de la experiencia m\u00edtica, la experiencia filos\u00f3fica, la experiencia te\u00edsta, hasta llegar finalmente a la experiencia cristiana por un camino de felicidad y sufrimiento. Adem\u00e1s de ensayos como The Weight of Glory [56] , en que se refiere al futuro que espera a los creyentes y la felicidad eterna que habr\u00e1n de experimentar. Y finalmente, en El gran Divorcio Lewis trata de dar una mirada desde lo que el considera la eternidad a los temas del sometimiento a Dios, la felicidad y el sufrimiento. Por lo tanto, la interpretaci\u00f3n del concepto de felicidad en C.S. Lewis se har\u00e1 principalmente en Perelandra, tomando como apoyo literario los dem\u00e1s libros del autor en que trata el t\u00f3pico.<\/p>\n<p>        Perelandra es el segundo libro de la Trilog\u00eda C\u00f3smica que escribi\u00f3 Lewis, una obra que se propuso llevar a cabo junto con Tolkien. Mientras el surafricano escrib\u00eda sobre el tiempo, el irland\u00e9s  escrib\u00eda sobre el espacio. Como expone Humphrey Carpenter:<\/p>\n<p>        C.S. Lewis, seg\u00fan Tolkien, declar\u00f3 un d\u00eda: \u201cTollers, en los cuentos que se pueden leer hay muy pocas cosas que de verdad nos gustan. Temo que debamos hacer la prueba de escribir algunos nosotros mismos\u201d. \u201cEstuvimos de acuerdo \u2013contin\u00faa Tolkien- en que \u00e9l deb\u00eda intentar el viaje por el espacio, y yo el viaje por el tiempo\u201d. Y tambi\u00e9n decidieron que los relatos deb\u00edan dirigirse al descubrimiento del mito [57] .<\/p>\n<p>        Perelandra narra el segundo viaje que tuvo el fil\u00f3logo Ransom al planeta Venus. All\u00ed conoce a dos seres paradis\u00edacos, los primeros habitantes del planeta, creados por Maleldil [58] , y dispuestos a obedecerle en todo. En escena aparece Weston, un cient\u00edfico que ha viajado desde el planeta Tierra, guiado por Satan\u00e1s, para hacer caer en pecado a los habitantes de Perelandra. El narrador expone minuciosamente las propuestas de poder y grandeza que hace Weston a los personajes de la obra, principalmente a la Dama Verde, mientras Ransom reflexiona sobre el mal que ya se ha instaurado en la Tierra a partir de \u00e9stas mismas propuestas. El punto medular del libro, al igual que en El problema del dolor, es el libre albedr\u00edo: la elecci\u00f3n que deben hacer los personajes de someterse a Dios o entregarse a su propio \u201cYo\u201d. De someterse a Dios, encontrar\u00e1n la felicidad completa; de someterse al \u201cYo\u201d, enga\u00f1ados por el tentador, hallar\u00e1n el sufrimiento. El narrador lleva a Ransom y a la Dama Verde a encontrarse con Thor, el Rey, el Ad\u00e1n venusino, donde se encuentran en medio de la Gran Danza en que todo hace parte de lo Uno creado por Dios. Ransom se ve envuelto en un profundo canto c\u00f3smico de la fe donde los la Thor y Thinidril, los animales perelandrios, los \u00e1ngeles u Oyeresu [59] , y Dios mismo, se envuelven para dar gloria al Creador, quien es el centro de todas las cosas y contienen a toda la creaci\u00f3n en s\u00ed mismo, con sus prop\u00f3sitos inigualables e irrevocables. Lewis trata aqu\u00ed de mostrar qu\u00e9 hubiera ocurrido si el ser humano no hubiera ca\u00eddo, trata de pintar la magnitud de la felicidad que se hubiera alcanzado. De \u00e9sta manera, da una carga sem\u00e1ntica al t\u00e9rmino felicidad: felicidad es participar de la Gran Danza, participar del prop\u00f3sito de Dios.<\/p>\n<p>        Acerca de Perelandra, A.N. Wilson considera: \u201cNi siquiera la imaginaci\u00f3n de John Milton hab\u00eda abordado un tema semejante, y no es de extra\u00f1ar que Perelandra sea un fracaso art\u00edstico\u201d [60] . En su esforzado intento de desmitologizar a Lewis, Wilson ve \u00e9sta obra como un fracaso. A\u00f1ade:<\/p>\n<p>        La nueva Eva moment\u00e1neamente quiere ser reina tr\u00e1gica; por fugaces instantes desea ser como los personajes literarios que m\u00e1s nos fascinan \u2013Cleopatra, Ana Karenina, Madame Bovary, Eva misma en El para\u00edso perdido-, alguien que lo arriesga todo en aras de une grande passion. Contra poner a esto las prosaicas virtudes de la humildad y la obediencia, y hacerlas parecer no s\u00f3lo correctas sino interesantes es \u2013cuando el escritor es una criatura ca\u00edda que escribe para otras criaturas ca\u00eddas- una tarea imposible [61] .<\/p>\n<p>        Wilson, aunque en contra del prop\u00f3sito de Lewis, descubre que el centro de la felicidad planteado en Perelandra se halla en Dios, al que precisamente se llega por medio de \u201cla humildad y la obediencia\u201d [62] . Tambi\u00e9n acierta en que Lewis es una criatura ca\u00edda, y \u00e9l mismo como cr\u00edtico no debe olvidarse que tambi\u00e9n es una criatura ca\u00edda, por ello considera estas virtudes como prosaicas. Pero Lewis no desconoce la condici\u00f3n humana, y precisamente en base a ella es que se esfuerza por demostrar que el sentido de la vida est\u00e1 en el sometimiento a Dios, y que las criaturas ca\u00eddas no podr\u00e1n comprenderlo y experimentarlo totalmente hasta que sus naturalezas sean completamente transformadas. El contexto amplio de Perelandra es M\u00e1s all\u00e1 del Planeta silencioso, en que Lewis demuestra que lo que a los seres de la tierra les parece natural, es una desviaci\u00f3n de lo que realmente es natural para las criaturas, pues lo natural es el amor a Dios y no al \u201cYo\u201d.<\/p>\n<p>        2.1 La felicidad como prop\u00f3sito de Dios para la humanidad<\/p>\n<p>        Perelandra, al igual que los libros narrativos de Lewis, no es una obra que exponga el cristianismo en manera discursiva ni tampoco velada. Por ello Lewis presupone algunas cosas que no menciona, y tambi\u00e9n asume que sus lectores tienen alg\u00fan conocimiento de ellas. Al referirse a la felicidad, deja claro que el prop\u00f3sito del ser humano no debe ser la felicidad misma, sino el amar y ser amado por Dios. La consecuencia va a ser la felicidad. Y  \u00e9ste acercamiento a Dios se logra a trav\u00e9s de la obediencia en medio de la libertad, del sometimiento del \u201cYo\u201d, teniendo al \u201cYo\u201d como posibilidad de encerrarse en s\u00ed mismo, tal como lo expone en Mero Cristianismo:<\/p>\n<p>        Dios cre\u00f3 cosas que ten\u00edan libre albedr\u00edo. Eso significa criaturas que pueden actuar bien o mal. Algunos piensan que pueden imaginar una criatura libre, pero sin posibilidad de actuar mal; yo no puedo. Si algo tiene libertad para ser bueno, tambi\u00e9n la tiene para ser mal. Y el libre albedr\u00edo es lo que ha hecho posible el mal. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, les dio libre albedr\u00edo? Porque el libre albedr\u00edo, aunque hace posible el mal, es tambi\u00e9n lo \u00fanico que hace posible cualquier amor o bondad o alegr\u00eda dignos de tenerse\u2026 La felicidad que Dios destina para sus criaturas superiores es la felicidad de estar unidos a \u00c9l entre s\u00ed libre y voluntariamente, en un \u00e9xtasis de amor y deleite comparado con el cual el m\u00e1s ext\u00e1tico amor entre un hombre y una mujer en esta tierra es pura leche y agua. Y para eso tienen que ser libres [63] .<\/p>\n<p>        Como narra en El gran divorcio, el ser humano est\u00e1 hecho para ser feliz, y esa felicidad solamente se halla en Dios, pero ni siquiera est\u00e1 cuando se busca a Dios para ser felices. La felicidad puede resumirse entonces en una palabra: sometimiento; un sometimiento que implica incluso los deseos ego\u00edstas de felicidad.<\/p>\n<p>        Lewis propone un sometimiento relacional, a un Dios que se conoce y se ama, a un Dios que se relaciona y que permite que se le acerquen. Lewis acerca los dos polos que han debatido por siglos sobre el conocimiento de Dios: los que dice que se le conoce por la obediencia, y los que dicen que se le conoce por la contemplaci\u00f3n. Lewis dice que esa relaci\u00f3n de sometimiento se da en medio de una vida contemplativa, y que \u00e9sta proviene de un conocimiento previo del Se\u00f1or el que a la vez ampl\u00eda ese conocimiento a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n y ampl\u00eda la obediencia. Para \u00e9l, el fin \u00faltimo de la fe cristiana es Dios mismo y no el hombre. Y es en Dios que se puede alcanzar la felicidad completa, cuando el hombre tome su cruz y se despoje de sus deseos ego\u00edstas, de manera que se de a Dios y a los otros a trav\u00e9s de Dios y a causa de Dios. La felicidad para Lewis, siguiendo la l\u00ednea agustiniana, es Dios mismo, el Sumo  Bien. \u201cDios es el \u00fanico bien de todas las criaturas y, necesariamente, cada una de ellas tiene que hallar su bien en aquella clase de grado y fruici\u00f3n de Dios que sea propia a su naturaleza\u201d [64] .<\/p>\n<p>        2.2 La felicidad en el hombre paradis\u00edaco<\/p>\n<p>        C.S. Lewis distingue varios tipos de felicidad. No lo hace de manera sistem\u00e1tica, pero se evidencia a lo largo de su obra. Esos tipos de felicidad son tres: la felicidad paradis\u00edaca, la felicidad en el mundo ca\u00eddo, y la felicidad final en la vida eterna. El sentido de la felicidad siempre va ligado a Dios, pero las experiencias son distintas. Entre m\u00e1s cerca se est\u00e9 de Dios, la felicidad se hace m\u00e1s grande, pero esto no excluye el dolor ni el sufrimiento, especialmente en el mundo afectado por el pecado. La felicidad originaria es la felicidad paradis\u00edaca. Lewis a hacer de \u00e9sta la base para explicar los tipos de felicidad y el abismo que hay entre \u00e9sta y el sufrimiento presente en la vida despu\u00e9s de la ca\u00edda. Yendo m\u00e1s all\u00e1 de explicaciones simples, Lewis elabora narraciones complejas para exponer el significado de la felicidad.<\/p>\n<p>        En El sobrino del Mago, M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso, Perelandra, y El problema del dolor, Lewis presenta lo que entiende por felicidad paradis\u00edaca. Estas obras se tratan precisamente de establecer la diferencia entre el mundo actual y el mundo m\u00edtico en cuanto al tema de la felicidad y el sufrimiento. El hilo conductor de estas obras es la felicidad que hallan los seres al someterse completamente a Dios. Se hacen notables las influencias que tuvieron sobre el irland\u00e9s los escritos de John Milton y George MacDonald, especialmente al tratar de ilustrar desde perspectivas literarias las primitivas narraciones b\u00edblicas que no ten\u00edan por objeto ser excelentes literariamente sino comunicar el mensaje divino al pueblo de Israel. De \u00e9stas narraciones se rescatan varios elementos que explican c\u00f3mo Lewis entiende la felicidad paradis\u00edaca.<\/p>\n<p>        El elemento m\u00e1s importante de la felicidad paradis\u00edaca es la Persona de Dios. Dios es la presencia ineludible en el para\u00edso, esa omnipresente luz que traspasa todas las cosas y da el sentido de la belleza y la bondad a la creaci\u00f3n. Lewis nombra a \u00e9sta presencia como Aslan, Maleldil o Dios simplemente. Es el que transforma la vida vegetal en vida animal, la vida animal en una vida divinizada, a Imagen suya. Es la voz que crea el para\u00edso, que comanda el universo, que a trav\u00e9s de la m\u00fasica y la palabra hace que todo llegue a ser. Tal como MacDonald lo menciona en sus obras, Lewis alude a esa Presencia inigualable, latente en toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>        Es importante notar que para Lewis, la vida apareci\u00f3 en la tierra cuando ya el mundo estaba gobernado por un ser ca\u00eddo, \u201cel Oyarsa torcido\u201d, como lo llama en la trilog\u00eda c\u00f3smica. A pesar de esto, Dios no queda desplazado por la presencia del maligno, sino que es capaz de crear vida en medio de un mundo en el que ya ha sido sembrada la semilla de la muerte, y puede otorgar felicidad a sus criaturas aun cuando la amargura est\u00e9 deambulando por ah\u00ed. Como afirma en Las Cr\u00f3nicas de Narnia: \u201cYa ven amigos \u2013dijo (Aslan)-, que antes de que el mundo nuevo y limpio que les he dado tenga horas de vida, ya ha entrado en \u00e9l una fuerza del mal\u201d [65] . \u00c9ste concepto de felicidad es dif\u00edcil de entender si se entiende a la felicidad como la ausencia de dificultades. Pero para Lewis la felicidad no es la ausencia de lucha o dificultades, sino el sometimiento del \u201cYo\u201d a Dios.<\/p>\n<p>        La felicidad tiene que ver con lo que es realmente natural, seg\u00fan Lewis. Esto que presenta como natural no es lo que la raza humana ca\u00edda conoce y justifica como lo natural, sino lo que est\u00e1 de acuerdo a Dios. De nuevo este autor vuelve a la centralidad de Dios en todas las cosas. Lo natural para Lewis es el cosmos ordenado de acuerdo al designio divino, y no lo que el ser humano ha hecho para estropearlo. Ransom en Malacandra [66] tuvo la experiencia de lo verdaderamente natural cuando vio que los habitantes de aquel planeta no se dejaban dominar de sus pasiones, ni acced\u00edan al cuerpo tal como lo hacen los humanos, sino que ten\u00edan autoridad sobre s\u00ed mismos y sobre la creaci\u00f3n. En ese momento, el terr\u00edcola se dio cuenta cu\u00e1n antinaturales son los habitantes de la tierra, que se dejan dominar por sus cuerpos y sus emociones, y no tienen la capacidad de someterse completamente a Dios. De igual manera, al viajar a Perelandra [67] , Ransom encuentra seres para los cuales lo natural es obedecer a Dios, o Maleldil como lo llama, y no acceder a su propio \u201cYo\u201d ni ponerlo como el eje del universo, lo que para ellos es completamente absurdo. Ransom ve que en Malacandra y Perelandra, los seres no ca\u00eddos disfrutan la santidad y la felicidad de comer, beber y dormir sin necesariamente ser dominados por estas necesidades. As\u00ed comprende que el placer es un regalo de Dios para sus criaturas. El problema no es tener placer de las cosas grandes o peque\u00f1as dadas por Dios, sino el endiosamiento del placer.<\/p>\n<p>        Pero aparte hab\u00eda algo m\u00e1s que ya he insinuado y que es dif\u00edcil de expresar con palabras, esa extra\u00f1a sensaci\u00f3n de placer desbordante que parec\u00eda invadir todos sus sentidos al mismo tiempo. Uso la palabra \u201cdesbordante\u201d, porque Ransom mismo s\u00f3lo pudo describirlo diciendo que sus primeros d\u00edas en Perelandra no se caracterizaron por un sentimiento de culpa, sino por la sorpresa de no sentirlo. Hab\u00eda una exhuberancia o liberalidad de deleite en el mero acto de vivir que para nuestra raza  resulta dif\u00edcil no asociar con actos prohibidos o extravagantes [68] .<\/p>\n<p>        Lewis establece marcados contrastes entre los seres paradis\u00edacos de Marte y Venus, Malacandra y Perelandra respectivamente, para mostrar c\u00f3mo el deleite es mayor para quienes han sometido todo su ser a Dios que para los que no lo han hecho. Ransom, a pesar de ser un cristiano de la tierra, pertenece a la raza ca\u00edda, y comienza a experimentar la vida sin sentimiento de culpa cuando comprende que hay muchas cosas simples que provienen de Dios y producen placer. Ransom es un extranjero, el personaje que contar\u00e1 todo al narrador de Perelandra y explicar\u00e1 su experiencia en aquellos planetas con un lenguaje muy pobre. La Dama Verde, quien aparece en m\u00e1s cap\u00edtulos que su esposo, es la habitante natural del planeta, que disfruta cada cosa porque disfruta de someterse a Dios, de entregar su \u201cYo\u201d. Como afirma Clyde Kilby, la Dama Verde es \u201cquien, por contraste, acent\u00faa nuestra naturaleza ca\u00edda m\u00e1s que todas las cosas\u201d [69] . Ella puede preguntar: \u201c\u00bfQu\u00e9 es paz?\u201d [70] O \u201c\u00bfQu\u00e9 es soledad?\u201d [71] O \u201c\u00bfQu\u00e9 es la muerte?\u201d [72] , porque la presencia de Dios es su paz, y por ello mismo no puede estar sola; como tampoco pude conocer la muerte porque en Maleldil ella tiene la vida.<\/p>\n<p>        Lewis presenta al Rey y a la Dama Verde como gobernadores de Perelandra. Son personajes con caracter\u00edsticas completamente humanas, aunque con variaciones como el color de su piel, y en especial la naturaleza no ca\u00edda. Tambi\u00e9n en Narnia son los humanos los que gobiernan el pa\u00eds, mientras los animas que hablan y los dem\u00e1s seres mitol\u00f3gicos est\u00e1n sometidos a ellos y a Dios. \u00c9stos gobernadores son empoderados por Dios con el prop\u00f3sito de que ejerzan dominio sobre todo lo creado. Y est\u00e1n invitados a actuar como seres dignos de la capacidad que se les ha conferido y no como seres meramente instintivos e irracionales. En esto consiste la obediencia requerida por Dios para ellos; de lo contrario, volver\u00e1n a la vida instintiva y animal que eligieron. Todos estos personajes tienen su propio \u201cYo\u201d, el que precisamente deben someter al Creador. \u00c9ste elemento es importante en la antropolog\u00eda y ontolog\u00eda de Lewis, ya que es en base a \u00e9l que plantea los conceptos de Dios, el Otro, la felicidad y el sufrimiento. \u00c9ste \u201cYo\u201d es percibido por el ser humano, y es all\u00ed donde se entiende a s\u00ed mismo como Imagen de Dios:<\/p>\n<p>        Entonces, en el momento oportuno, Dios hizo descender sobre este organismo, tanto sobre su sicolog\u00eda como sobre su fisiolog\u00eda, una nueva clase de conciencia a la cual podr\u00eda llamar \u201cyo\u201d y \u201cm\u00ed\u201d. Y con tal conciencia esta criatura pudo mirar sobre s\u00ed misma como un objeto, pudo conocer a Dios, pudo formular juicios acerca de la verdad, la belleza y la bondad, y qued\u00f3 tan por encima del tiempo que era capaz de percibir c\u00f3mo \u00e9ste pasaba dej\u00e1ndola atr\u00e1s [73] .<\/p>\n<p>        El ser humano se da cuenta de s\u00ed mismo y de Dios, y por ser Imago Dei se da cuenta del bien y del mal. All\u00ed es que tiene que ejercer su voluntad y parad\u00f3jicamente someterla a Dios:<\/p>\n<p>        -Es la gloria y maravilla que me has hecho ver; que soy yo, yo misma, quien debe pasar del bien esperado al bien dado. Lo hago por propia voluntad. Se pude concebir una voluntad que no lo hiciera, que se aferrara al bien en que primero hab\u00eda pensado y convirtiera el bien que le han dado en algo que no es ning\u00fan bien.<\/p>\n<p>        -No veo qu\u00e9 es tan maravilloso- dijo Ransom\u2026<\/p>\n<p>        -Pensaba- dijo la Dama Verde \u2013que yo era llevada por la voluntad del que amo pero ahora veo que camino con ella. Pens\u00e9 que las cosas buenas que \u00c9l me enviaba me atra\u00edan como las olas elevan las islas; pero ahora veo que soy yo quien se zambulle con mis propias piernas y brazos, como cuando nado\u2026 Uno mismo va de un bien al otro, caminando junto a \u00c9l tal como \u00c9l camina, sin siquiera tenderle la mano. \u00bfC\u00f3mo me ha hecho tan separada de s\u00ed mismo? \u00bfC\u00f3mo entr\u00f3 en Su mente concebir semejante cosa? El mundo es mucho m\u00e1s vasto de lo que yo pod\u00eda suponer. Cre\u00eda que segu\u00edamos caminos, pero parece que no los hay. El andar mismo es el camino [74] .<\/p>\n<p>        Cuando el ser humano se da cuenta de su propia voluntad, despierta a la opci\u00f3n de obedecer o no hacerlo. La felicidad paradis\u00edaca depende de Dios y est\u00e1 centrada en Dios. El ser humano halla en \u00e9l su plenitud y satisfacci\u00f3n supremas, y tiene total acceso a \u00e9l. La felicidad consiste recibir y buscar los bienes que provienen de Dios, por lo que se hace evidente que para Lewis el placer de lo terrenal tambi\u00e9n hace parte de la felicidad, pues todo ha sido creado para que el hombre y la mujer lo gobiernen.<\/p>\n<p>        Al \u00e9nfasis que hace Lewis en la libertad de elecci\u00f3n entre el bien y el mal puede ser peligrosa, ya que el ser humano puede elegir el mal. Pero \u00e9l mismo observa que si bien Dios no hubiera permitido la libre elecci\u00f3n, el amor no ser\u00eda amor, puesto que el amor se debe ejercer en el campo de la libertad y no del automatismo. Los habitantes de Perelandra, por ejemplo, deciden obedecer a Maleldil ejerciendo su libre albedr\u00edo y renunciando a sus propios deseos o a las propuestas del tentador. Y es en \u00e9ste camino que debe cuestionarse el papel que juega Ransom en aquel planeta, pues la elecci\u00f3n que pueda hacer la Dama Verde no depende de Ransom, sino de su libre elecci\u00f3n; como afirma A.N. Wilson:<\/p>\n<p>        Si ella (la Dama Verde) es rescatada por la lucha de Ransom con el Antihombre en el submundo, no puede decirse que haya resistido la tentaci\u00f3n por cuenta propia; y si no ha resistido por cuenta propia \u2013si ha de ser recompensada con inmortalidad y felicidad por algo que no hizo-, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la justicia del castigo, en otro planeta, de Eva y sus descendientes por algo que tampoco fue su entera responsabilidad? \u00bfDebemos suponer que los seres humanos s\u00f3lo ejercen el libre albedr\u00edo cuando pecan, o peor a\u00fan, que pecan al ejercer el libre albedr\u00edo? [75]<\/p>\n<p>        Ante \u00e9sta cr\u00edtica no hay una respuesta espec\u00edfica en Lewis. Y debe decirse que aquel autor tiene raz\u00f3n al someter a juicio el ejercicio del libre albedr\u00edo que se plantea confusamente en Perelandra. El personaje de Ransom son los ojos terrenales con los que el narrador mira una realidad distinta. Ransom se enfrenta desde su pecaminosidad a la vida inmaculada, al para\u00edso mismo. Pero tambi\u00e9n debe mirarse su funci\u00f3n teol\u00f3gica. Si bien el ejercicio del libre albedr\u00edo es algo confuso, Ransom, como el narrador mismo lo menciona, recuerda que su nombre significa \u201csalvaci\u00f3n\u201d; y desde la perspectiva de Lewis, cumple un papel como enviado de Cristo de destruir al tentador que ya fue rechazado por la Dama Verde. Pues Ransom enfrenta a Weston y lo destruye cuando ella ha decidido negarse a aceptar sus propuestas. Ransom no toma la decisi\u00f3n por la Dama Verde; \u00e9l le presenta otra perspectiva, le muestra las consecuencias de la mala elecci\u00f3n que hizo alguna vez en la tierra, y destruye a Weston despu\u00e9s de que ella decida obedecer y someter su \u201cYo\u201d a Maleldil.<\/p>\n<p>        2.3 La felicidad en el hombre ca\u00eddo<\/p>\n<p>        Uno de los logros de Perelandra y la Trilog\u00eda C\u00f3smica de Lewis es traer luz sobre el abismo que separa el mundo ca\u00eddo del mundo paradis\u00edaco. En este proyecto literario, el narrador usa la imaginaci\u00f3n para establecer paralelos y diferencias entre el mundo m\u00edtico, el mundo del origen, con el mundo actual. Desde las diferencias establecidas, se podr\u00eda concluir f\u00e1cilmente que el ser humano en el mundo actual no puede ser feliz. C.S. Lewis plantea que si bien la felicidad nunca va a ser completa ni total en un mundo ca\u00eddo, el ser humano que ha aceptado la fe cristiana s\u00ed puede alcanzar cierto tipo de felicidad. \u00bfEn qu\u00e9 consiste \u00e9sta felicidad? Evidentemente no se trata de la eternidad instaurada en la tierra definitivamente, pues se hace contradictoria con la temporalidad y caducidad del mundo en que cree el cristianismo. La felicidad a la que se refiere Lewis es una felicidad que incluye al sufrimiento en s\u00ed misma, pues est\u00e1 limitada a la vida temporal, y al ser eminentemente subjetiva, se hace real dentro de la vida de seres pecadores.<\/p>\n<p>        En Sorprendido por la Alegr\u00eda y The Weight of Glory [76] , Lewis demuestra que la alegr\u00eda (joy) es un camino para llegar a Dios. Se trata de una nostalgia que invita a lo hombres a buscar un \u201calgo\u201d que no encuentran completamente en nada, pero que los atrae constantemente. El escritor oxoniense argumentar\u00e1 que \u00e9sta nostalgia es el llamado que hace Dios a las personas, atray\u00e9ndolas a \u00e9l, y mostr\u00e1ndoles que la felicidad completa s\u00f3lo se halla en \u00c9l y va a ser satisfecha en la eternidad. \u00c9sta alegr\u00eda no es un fin en s\u00ed misma. Debe distinguirse entonces la alegr\u00eda o las peque\u00f1as alegr\u00edas (joy) que son llamados y regalos de Dios en medio del camino para atraer a las personas al verdadero regalo que \u00c9l quiere darles: la felicidad (happiness).<\/p>\n<p>        \u00bfY la alegr\u00eda?&#8230; Pare decir la verdad, el tema ha perdido casi todo inter\u00e9s para m\u00ed desde que me hice cristiano. Es cierto que no puedo quejarme, como Wordsworth, de que el resplandor visionario haya desaparecido. Creo (si es que el asunto mereciera contarse) que el antiguo estremecimiento, esa antigua cosa agridulce, me ha llegado tan a menudo como en cualquier otro momento de mi vida. Pro ahora s\u00e9 que mi experiencia, considerada como un estado de mi propia mente, jam\u00e1s ha tenido la clase de importancia que una vez le di. Era valioso s\u00f3lo en tanto se\u00f1alaba algo distinto y externo. Mientras ese algo distinto estaba en duda, la se\u00f1al naturalmente aparec\u00eda inmensa en mis pensamientos. Cuando estamos perdidos en el bosque, la vista de un poste de se\u00f1ales es una gran cosa. El primer que lo ve grita: \u201c\u00a1Miren!\u201d. Todos se re\u00fanen en torno y miran. Pero cuando hemos encontrado el camino y pasamos por postes de se\u00f1ales cada pocos kil\u00f3metros, no nos detendremos a mirar. Nos animar\u00e1n y agradeceremos a la autoridad que los coloc\u00f3. Pero no nos detendremos a mirar, o no demasiado; no en este camino, aunque los postes sean de plata y las letras de oro. \u201cEstamos en Jerusal\u00e9n\u201d [77] .<\/p>\n<p>        En Sorprendido por la Alegr\u00eda, Lewis se dedica a narrar c\u00f3mo Dios lo llev\u00f3 a trav\u00e9s de experiencias literarias a trav\u00e9s de la mitolog\u00eda, y luego  a trav\u00e9s de la filosof\u00eda y las buenas conversaciones con los amigos, hasta demostrarle finalmente la verdad de la fe cristiana. Para \u00e9l, estas experiencias son valiosas y son las que lo forman como pensador y escritor. Pero no son el fin del camino, s\u00f3lo las se\u00f1ales. A esto es que Lewis llama la alegr\u00eda, a la sensaci\u00f3n que le produc\u00eda \u00e9ste tipo de experiencias. Con esto, no pretende desmentir los regalos otorgados por Dios a sus hijos, el deleite que a\u00fan se puede sacar de una creaci\u00f3n dise\u00f1ada espec\u00edficamente para que se goce de ella, pero s\u00ed ser realista y demostrar que con el cristianismo las personas no han llegado a un \u00e9xtasis subjetivo constante, pues esto est\u00e1 prometido para eternidad.<\/p>\n<p>        En cuanto a la felicidad que pueda tener una persona que decidi\u00f3 alejarse de Dios, Lewis dice que su propia condenaci\u00f3n est\u00e1 en alejarse del Creador, y que nunca va a experimentar tal alegr\u00eda, y probablemente nunca vaya a creer en ella. En El problema del dolor y El gran divorcio, explica que la alegr\u00eda del hombre malo consiste en deleitarse en su propia maldad; es placer, pero no felicidad. Lewis piensa que el hombre que vive lejos de Dios no es feliz, pero s\u00ed se encierra en su propio hedonismo, aunque al final pueda llegar incluso a odiar ese placer, y evidentemente se odiar\u00e1 a s\u00ed mismo. Quien decide ser mal est\u00e1 temporalmente satisfecho, ya que est\u00e1 haciendo todo para engrandecer su propio \u201cYo\u201d, pero desde la mirada de la eternidad est\u00e1 acumulando sufrimiento para el Juicio Final.<\/p>\n<p>        2.4  La felicidad del hombre redimido en el mundo ca\u00eddo<\/p>\n<p>        Las alegr\u00edas son el camino, esos peque\u00f1os deleites que Dios da a sus criaturas con el prop\u00f3sito de mostrarles Su amor. Pero \u00bfd\u00f3nde queda la alegr\u00eda paradis\u00edaca de la que habla C.S. Lewis? \u00bfQu\u00e9 piensa \u00e9ste autor sobre la felicidad en un mundo ca\u00eddo?<\/p>\n<p>        Lewis piensa que con la ca\u00edda, la totalidad del ser humano fue afectada, como lo afirma en El problema del dolor: \u201cEl cambio que el hombre hab\u00eda sufrido, no era paralelo al desarrollo de un nuevo \u00f3rgano o de un nuevo h\u00e1bito; era una alteraci\u00f3n de su constituci\u00f3n, un desorden en la relaci\u00f3n entre sus componentes, y una perversi\u00f3n interna de uno de ellos\u201d [78] . Con la ca\u00edda, el ser humano experimentar\u00e1 el sufrimiento, y esto excluye una felicidad absoluta en su vida terrenal, incluso si ha aceptado el cristianismo. La felicidad completa no se consigue hasta que no haya una rendici\u00f3n total a Dios, y en muchos casos, seg\u00fan Lewis, nunca se logra un tipo de rendici\u00f3n as\u00ed. La felicidad ser\u00e1 plena cuando las naturalezas sean plenamente transformadas:<\/p>\n<p>        Dije reci\u00e9n que la cuesti\u00f3n de la fe en este sentido surge despu\u00e9s que la persona ha hecho el m\u00e1ximo esfuerzo para practicar las virtudes cristianas, y ha encontrado que falla, y ha visto que aunque pudiera, tan s\u00f3lo le estar\u00eda devolviendo a Dio lo que a \u00e9l ya le pertenec\u00eda. En otras palabras, descubre su insolvencia. Ahora, nuevamente, lo que a Dios le importa no son exactamente nuestras acciones. Lo que le importa es que seamos criaturas de una cierta clase o calidad \u2013la clase de criaturas que \u00c9l dispuso que fu\u00e9ramos-, criaturas relacionadas con \u00c9l de una cierta manera. No agrego \u201cy relacionadas entre s\u00ed de una cierta manera\u201d, porque eso est\u00e1 incluido\u2026 Es el cambio entre sentir confianza en nuestros propios esfuerzos y ese estado en que perdemos la esperanza de hacer algo por nosotros mismos y se lo dejamos a Dios [79] .<\/p>\n<p>        La felicidad completa consiste en el completo sometimiento a Dios. Pero para el ser humano despu\u00e9s de la ca\u00edda, a quien su naturaleza le ha cambiado, esto es una cosa imposible. Quien ha aceptado la fe, tiene qu\u00e9 creer en medio del sufrimiento, y es la obra de Dios en \u00e9l la que le va a permitir que sufra, pues el prop\u00f3sito del sufrimiento es que las personas sean transformadas a la Imagen de Cristo. El hecho mismo de someter la vida a Dios, de hacer morir al \u201cYo\u201d, conlleva sufrimiento. El creyente sufre porque someter su voluntad es dif\u00edcil, ya que est\u00e1 acostumbrada a encerrarse en s\u00ed misma. Por ello, Lewis sugiere que le felicidad absoluta se halla en la eternidad, aunque no desconoce la libertad y la paz con Dios que trae la aceptaci\u00f3n de la obra de Cristo para justificar al pecador.<\/p>\n<p>        \u00c9sta perspectiva hace parecer que Lewis tiene un desprecio total por la vida presente, pero no se trata de eso. Como lo explica Gilbert Meilaender: \u201cTal como piensa Lewis, las criaturas como nosotros debemos tener un poco de esa doble actitud hacia las cosas \u2013un movimiento dial\u00e9ctico entre el deleite y la renuncia\u201d [80] . Agrega que para Lewis, \u201cde hecho, el principio de la renuncia puede ser m\u00e1s peligroso que el principio del deleite\u201d [81] . Lewis no pretende exaltar el hecho de la renuncia como una virtud en s\u00ed misma, sino como una virtud que apunta a Dios, una renuncia que es ofrenda a Dios. No hay pecado en deleitarse en los dones terrenales que el Se\u00f1or ha otorgado a los mortales; lo importante es que cada una de esas cosas que se hacen glorifiquen a Dios.<\/p>\n<p>        Naturalmente debemos entonces discutir sobre el leg\u00edtimo amor hacia uno mismo. Lewis observa que el yo puede ser considerado en dos formas. Esto es, en una mano, como creaci\u00f3n  de Dios. Desde \u00e9sta perspectiva el yo provee ocasiones para amor y deleite, para compadecerse y sanarse (cuando esto se necesita). En la otra mano, el yo es ese ego \u2013uno mismo entre otros- que continuamente exige ser preferido. \u00c9sta exigencia, dice Lewis, no simplemente debe ser odiada. Debe ser aniquilada [82] .<\/p>\n<p>        Tal pensamiento se reitera en lo que Lewis escribe en The Weight of Glory: \u201cEl Nuevo Testamento dice muchas cosas acerca del negarse a uno mismo, pero el negarse a no mismo no es un fin en s\u00ed. Nos dice que nos neguemos a nosotros mismos y tomemos nuestras cruces de manera que podamos seguir a Cristo; y de hecho cada descripci\u00f3n que hace de lo que debe ser es fin contiene una apelaci\u00f3n al deseo\u201d [83] . Dice que desear las cosas que son en s\u00ed buenas no es pecado, y que tal pensamiento se desprende de los estoicos y de Kant y no de la fe cristiana.<\/p>\n<p>        \u00c9ste ensayo, The Weight of Glory, es una exposici\u00f3n que hace Lewis sobre la Gloria venidera. Aqu\u00ed expone c\u00f3mo se relacionan la felicidad terrenal y la celestial. Expone que hay un anhelo intr\u00ednseco de felicidad en los seres humanos. \u00c9ste anhelo es en el fondo el anhelo por la eternidad, pues el ser humano ha sido creado para la vida eterna y para la felicidad. \u00c9ste anhelo de la vida eterna, del cielo, es distinto del cielo mismo, como ocurre con el deseo de una cosa y la cosa misma que es deseada. Pero tanto el anhelo del cielo como el cielo en s\u00ed hacen parte del deleite otorgado por Dios, de la felicidad a la que est\u00e1n destinados los creyentes, aunque evidentemente el anhelo del cielo s\u00f3lo es una sombra de lo que ser\u00e1 el cielo mismo. Por ello, para Lewis la felicidad para los creyentes es real pero es sombr\u00eda, no es completa, como lo describe en Las Cr\u00f3nicas de Narnia:<\/p>\n<p>        Cuando Aslan dijo que ustedes no regresar\u00edan nunca a Narnia, se refer\u00eda a la Narnia en que t\u00fa pensabas. Pero esa no era la verdadera Narnia. Esa ten\u00eda in principio y un fin. Era s\u00f3lo la sombra de la verdadera Narnia, que siempre ha estado aqu\u00ed y siempre estar\u00e1 aqu\u00ed: igual que nuestro mundo, Inglaterra y todo lo dem\u00e1s, es s\u00f3lo una sombra o una copia de algo en el verdadero mundo de Aslan. No tienes que llorar por Narnia, Luc\u00eda. Todo lo que importaba de la antigua Narnia, todas las queridas criaturas, ha sido tra\u00eddo a la verdadera Narnia a trav\u00e9s de la puerta. Y por supuesto que es diferente, tan diferente como lo es una cosa real de una sombra o como el estar despierto lo es de un sue\u00f1o [84] .<\/p>\n<p>        Para Lewis el mundo no est\u00e1 dividido entre lo espiritual-bueno y lo terrenal-malo. Aunque la anterior afirmaci\u00f3n tiene muchas im\u00e1genes del platonismo, Lewis no considera que las cosas terrenales en su origen sean malas. N\u00f3tese que ambas Narnias son reales, pero la eterna es m\u00e1s real que la temporal. De igual manera, la felicidad terrenal es real, tan v\u00e1lida como la celestial, pero no es comparable con la felicidad eterna, celestial.<\/p>\n<p>        Por lo tanto, la felicidad terrenal est\u00e1 ligada con el pasado, con la felicidad paradis\u00edaca, y con el futuro, con la felicidad celestial. Seg\u00fan el pensamiento de Lewis, la mirada de lo eterno es la que da la \u00f3ptica para entender la felicidad en el mundo afectado por el pecado. Las cosas creadas por Dios se pueden disfrutar pero, debido al pecado, s\u00f3lo se disfrutan sombr\u00edamente en comparaci\u00f3n con la felicidad perdida y con la felicidad prometida. La felicidad presente no se puede desligar del sufrimiento, al que incluso Cristo fue sometido. La felicidad temporal, por el hecho mismo de \u00e9ste adjetivo, es un llamado pero no una condici\u00f3n absoluta:<\/p>\n<p>        Nos damos cuenta que\u2026 la visi\u00f3n se va, como cuando la m\u00fasica termina, o como cuando el paisaje pierde la luz celestial\u2026 por pocos minutos hemos tenido la ilusi\u00f3n de pertenecer a ese mundo. Pero ahora nos encontramos con que eso no es cierto. Somos meros espectadores. La belleza nos ha sonre\u00eddo, pero no nos da la bienvenida; su rostro se ha tornado en nuestra direcci\u00f3n, pero no para mirarnos a nosotros. No hemos sido aceptados, bienvenidos, o incluidos en esa danza [85] .<\/p>\n<p>        El ser humano se halla en sentido de b\u00fasqueda y perdida, de ausencia, pero as\u00ed lo quiere Dios, porque esto le ense\u00f1a que es un extranjero sobre la tierra, que est\u00e1 llamado a otra realidad, o una felicidad absoluta. Por ello, dice Lewis que \u201cla promesa de gloria, en el sentido descrito, se hace altamente relevante para nuestro profundo anhelo\u201d [86] . La felicidad terrenal es consolaci\u00f3n y camino para los que aman a Dios, pero sigue siendo llamado y sigue siendo fragmentaria, todav\u00eda se halla en el espacio de la promesa hasta que todo sea transformado.<\/p>\n<p>        3. RELACI\u00d3N ENTRE LOS CONCEPTOS FELICIDAD Y SUFRIMIENTO DESDE EL PRESUPUESTO DE LA TRANFORMACI\u00d3N DEL CREYENTE<\/p>\n<p>        La pregunta que se genera a partir de la exposici\u00f3n del significado de la felicidad y el sufrimiento para C.S. Lewis, es c\u00f3mo estas experiencias se relacionan entre s\u00ed. La exposici\u00f3n que hace este autor une a la felicidad con el sufrimiento mediante el lazo de la transformaci\u00f3n del creyente a la Imagen de Cristo, o santificaci\u00f3n. Para comprender por qu\u00e9 es necesario el sufrimiento humano seg\u00fan C.S. Lewis y c\u00f3mo se pude lograr la felicidad, debe entenderse el concepto de transformaci\u00f3n, de c\u00f3mo Dios va a transformar a sus criaturas en hijos conforme a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>        Seg\u00fan cuenta A.N. Wilson, un colega de Lewis del departamento de ingl\u00e9s en Oxford dijo: \u201cEl problema del dolor ya es bastante grave sin que Lewis lo empeore\u201d [87] . \u00c9sta expresi\u00f3n puede tomarse como punto de partida para analizar c\u00f3mo se relacionan la felicidad y el sufrimiento humanos en medio del llamado de Dios y la santificaci\u00f3n, ya que Lewis no pretende en su obra solucionar el problema del dolor, sino darle una explicaci\u00f3n cristiana a \u00e9sta realidad.<\/p>\n<p>        Para Lewis, como ya se ha visto, el sufrimiento es un trato especial que tiene Dios con las personas con el fin atraerlas a \u00e9l y transformarlas a Su Imagen. Desde la mirada del futuro, del cielo, la transformaci\u00f3n total del creyente le ayudar\u00e1 a comprender el sentido de cada cosa dolorosa y har\u00e1 que mire cada una de estas experiencias como una gloria incomparable. Seg\u00fan Lewis, Dios tiene como prop\u00f3sito hacer que los creyentes sean transformados en personas como Jes\u00fas,  en sus actos y su naturaleza, y el instrumento que usa para ello es el sufrimiento, porque no hay otra manera de hacerlo. Esa transformaci\u00f3n total finalmente se reflejar\u00e1 en el cielo, en la felicidad definitiva y eterna.<\/p>\n<p>        3.1 El \u201cHijo de Dios\u201d y el \u201cllegar a ser hijos de Dios\u201d<\/p>\n<p>        En el cuarto cap\u00edtulo de Mero cristianismo, C.S. Lewis trata de demostrar que los creyentes, luego de haber sido salvados, han de ser transformados en hijos de Dios, tal como lo es Jes\u00fas. Es por esto que los creyentes sufren. Tambi\u00e9n en esto se explica el sentido de la felicidad: consiste en compartir la naturaleza de Cristo y en someter toda la vida a la voluntad de Dios. Lewis, en \u00e9ste cap\u00edtulo, hace \u00e9nfasis en palabras como \u201ctodo\u201d o \u201csolamente\u201d para referirse que la vida cristiana consiste en ser como Cristo. Por ejemplo, menciona que \u201cDios se hizo hombre con ning\u00fan otro prop\u00f3sito\u201d [88] , es decir, de transformar a Sus criaturas en hijos. Tal es la idea central del cap\u00edtulo cuarto de Mero cristianismo, la que plantea en maneras distintas: \u201cEl punto en el cristianismo que m\u00e1s nos asombra es la declaraci\u00f3n seg\u00fan la cual al unirnos a Cristo podemos llegar a ser hijos de Dios\u201d [89] . Lewis mira \u00e9ste mundo como \u201cel taller de un gran escultor\u201d [90] , en que \u201cnosotros somos las estatuas, y corre un rumor por ah\u00ed de que alg\u00fan d\u00eda, algunos de nosotros, comenzaremos a vivir\u201d [91] . Menciona que \u201cel \u00fanico prop\u00f3sito de nuestra existencia es ser tomados as\u00ed en la vida de Dios\u201d [92] , que hemos de  \u201cser atra\u00eddos a esa vida tripersonal\u201d [93] , y que \u201csi dejamos actuar a Dios, compartiremos la vida de Cristo\u2026 una vida que fue engendrada, no hecha\u2026 si compartimos ese topo de vida, tambi\u00e9n seremos hijos suyos\u201d [94] .<\/p>\n<p>        \u00bfC\u00f3mo argumenta esto? Lewis toma como punto el texto de Juan 1:12, interpret\u00e1ndolo as\u00ed: que los que creen, \u201cpueden llegar a ser hijos de Dios\u201d [95] . Su fundamento es la naturaleza divina, de la que el Hijo de Dios participa como un ser Engendrado, dice que Dios est\u00e1 invitando a los seres humanos a convertirse en seres hijos de \u00e9sta misma naturaleza, ya no creados sino engendrados por Dios. A partir de estos fundamentos, establece varios argumentos para demostrarlo.<\/p>\n<p>        El primer argumento es la Persona de Jesucristo. Adem\u00e1s de la Escritura, Lewis se apoya en el Credo de Nicea, en el que se declara que Jes\u00fas \u201cfue engendrado, no creado\u201d [96] , para demostrar la diferencia de naturalezas que existe entre Jes\u00fas como Hijo engendrado y el ser humano como hijo creado. Apelando a su calidad de profesor de lengua y literatura, este escritor aclara los t\u00e9rminos engendrar o engendrado y crear o creado. La diferencia radica en el tipo de naturalezas: mientras el Hijo engendrado, Jes\u00fas, comparte la misma naturaleza del Padre, el hijo creado, el humano, tiene una naturaleza distinta a la del Padre.<\/p>\n<p>        En su segundo argumento, se enfoca en la relaci\u00f3n que tienen el Padre y el Hijo como Seres de una misma naturaleza. \u00c9sta naturaleza es la que se llama Dios, y es el Esp\u00edritu Santo el Esp\u00edritu de Amor que surge de esa relaci\u00f3n, el que a la vez es Persona. Lewis afirma que \u201cDios no es algo est\u00e1tico \u2013ni siquiera una persona-, sino una especia de drama. Casi, si no me creen irreverente, una especia de danza\u201d [97] . En toda la obra de Lewis esta palabra es clave: la danza. Para \u00e9l Dios es una danza en la que participa \u00c9l como Trinidad y a la que invita al ser humano a participar, junto a toda Su Creaci\u00f3n. \u00c9sta exposici\u00f3n surgi\u00f3 en las conferencias radiales que m\u00e1s adelante publicara y las llamara Mero cristianismo, y despu\u00e9s se expuso en forma literaria en Perelandra. Como se evidencia en ambas obras, la Gran Danza incluye a m\u00e1s de una persona e invita a todo el que acepte a Dios como su Se\u00f1or a participar de ella.<\/p>\n<p>        Al haber introducido el tema de la Gran Danza, Lewis propone el tercer argumento, que es precisamente la invitaci\u00f3n que hace Dios al ser humano a entrar en aquella danza. La manera de participar de la danza, seg\u00fan Lewis, es compartiendo la vida de Cristo. Viviendo como Cristo, la persona puede llegar a ser hija de Dios. Lewis no desconoce que el ser humano es pecador, y por ello ve en la naturaleza humana una naturaleza opuesta a la divina [98] . Por ello participar en aquella danza no es f\u00e1cil para el hombre, se necesita una transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>        Para que se lleve a cabo la transformaci\u00f3n, Lewis dice que es necesaria la Encarnaci\u00f3n. Tal es el cuarto argumento. \u00c9ste es un elemento que la teolog\u00eda de su \u00e9poca hab\u00eda descuidado, y Lewis lo toma de la teolog\u00eda antigua para hacer una propuesta de transformaci\u00f3n por medio de la Encarnaci\u00f3n. La Encarnaci\u00f3n no es un paso hacia la redenci\u00f3n del hombre, sino un paso dentro del proceso de la redenci\u00f3n, hace parte de ella: \u201cEs como si algo que siempre est\u00e1 afectando a la totalidad de la masa humana comenzara, en un punto, a afectar a la totalidad de la masa humana de una nueva manera. De este punto, el efecto se esparce por toda la humanidad. Recae en gente que vivi\u00f3 antes de Cristo y tambi\u00e9n en los que vivieron despu\u00e9s de \u00e9l. Afecta a gente que nunca ha o\u00eddo hablar de \u00e9l\u201d [99] .<\/p>\n<p>        El quinto argumento consiste en explicar el efecto que tiene en la vida humana la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios. dice Lewis: \u201cLa tarea de hacerse hijo de Dios, de cambiar de cosa creada a cosa engendrada, de pasar de la vida biol\u00f3gica temporal a la vida eterna \u2018espiritual\u2019, ha sido hecha ya por nosotros\u201d [100] . El escritor usa la imagen del \u201ccontagio\u201d para explicar a sus lectores que la Encarnaci\u00f3n tiene como prop\u00f3sito introducir la vida divina dentro de la divinidad, de manera que Dios participe de la vida humana, y los humanos de la vida divina. La condici\u00f3n para que se lleve a cabo este \u201ccontagio\u201d es el acercamiento a Dios: \u201csi nos acercamos a \u00e9l\u201d [101] . La Encarnaci\u00f3n comienza el proceso de \u201ccontagio\u201d, no lo termina en un instante. Y ya que el proceso de transformaci\u00f3n implica el pecado, hacer volver al \u201cYo\u201d de su ensimismamiento, es un proceso doloroso, como tambi\u00e9n se ha explicado en El problema del dolor.<\/p>\n<p>        La Encarnaci\u00f3n introduce la vida divina dentro de la vida humana, pero es un proceso. Este tiene dos facetas: la primera, en que el ser humano se \u201cvestirse de Cristo\u201d [102] ; la segunda, en que Cristo transforma ese \u201cvestirse de \u00e9l\u201d en una realidad. Lewis escribe que ambas facetas de la transformaci\u00f3n las lleva a cabo Dios, quien produce el deseo y esfuerzo humano de vestirse de Cristo y de ser como \u00e9l en realidad.<\/p>\n<p>        \u00c9sta transformaci\u00f3n o santificaci\u00f3n presupone el libre albedr\u00edo, como tambi\u00e9n el pecado y el amor a Dios. Para Lewis, el ser humano no tiene las capacidades intactas de ejercer un libre albedr\u00edo ya que tiene una naturaleza pecaminosa; el ser humano no pude buscar el bien por s\u00ed mismo, su libre albedr\u00edo consiste en decidir aceptar o no el bien que viene de parte de Dios. El libre albedr\u00edo es importante para que el ser humano muera a su \u201cYo\u201d, lo cual s\u00f3lo pude hacer con ayuda de Dios. La muerte del \u201cYo\u201d es el s\u00e9ptimo argumento que usa Lewis para demostrar que los humanos pueden llegar a ser hijos de Dios, tal como lo es Cristo. Lo que se opone entre el hombre y Dios es el \u201cYo\u201d que lucha por permanecer sobre todas las cosas. Por lo tanto, la obra divina consiste en matar al \u201cYo\u201d, como afirma Lewis acerca del prop\u00f3sito de Dios: \u201cLos quiero a ustedes. No he venido a atormentar su yo natural, sino a matarlo\u201d [103] . En la muerte de su \u201cYo\u201d, con la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo, el hombre puede volver a Dios y hacerse como Cristo, quien tambi\u00e9n se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo. A esa muerte del \u201cYo\u201d, que evidentemente implica el sufrimiento, Lewis la llama \u201csometerse al tratamiento\u201d [104] . Como ya ha sugerido, ese proceso de transformaci\u00f3n consiste en pasar de ese pecado original, el orgullo, al deseo divino y la obra de Cristo, el sometimiento total.<\/p>\n<p>        Lewis responde a las objeciones que se le pueden presentar ante sus puntos de vista. Usa ejemplos cotidianos y sencillos y otras proposiciones un poco m\u00e1s complejas para responder. Una de estas objeciones se refiere al acto mismo de Dios de engendrar directamente muchos hijos en vez de haberlos creado y luego tener que transformarlos, la pregunta consiste en la simplificaci\u00f3n del acto de Dios, \u00e9l pod\u00eda haber hecho las cosas m\u00e1s sencillas. Lewis responde de dos maneras: la primera, menciona que Dios quer\u00eda crear seres que lo amaran siendo libres a\u00fan desde su naturaleza, y por ello cre\u00f3 seres distintos a \u00c9l. La segunda, se basa en la respuesta il\u00f3gica que se le puede dar a una pregunta il\u00f3gica: \u201clas palabras \u2018podr\u00eda haber habido\u2019 \u00bftienen sentido cuando se las aplica a Dios?\u201d [105] . Dios es la causa \u00faltima de todas las cosas, y por ello la pregunta se fundamenta en una hip\u00f3tesis contraria al hecho. Lewis tambi\u00e9n responde a esta pregunta desde el problema de la especialidad, es decir, Dios no tiene corporeidad, y cuando se dice \u201cmuchos hijos\u201d se est\u00e1 presuponiendo que esos muchos ocupan un espacio en un universo, que antes de todas las cosas era inexistente. Dios no necesita muchos hijos para muchos espacios. Tiene un hijo que, como \u00c9l, es supraespacial.<\/p>\n<p>        La otra objeci\u00f3n que se le presenta es en torno a la antropolog\u00eda de Lewis, c\u00f3mo concibe a los seres humanos en conjunto. Cuando Lewis habla de encarnaci\u00f3n, se refiere a que este acto divino acepta a toda la humanidad, pues la humanidad est\u00e1 unida por su naturaleza y su historia. Por ello deja claro que la humanidad es una unidad de raza, pero no una masa informe, sino que cada individuo dentro de esta naturaleza tiene diferencias significativas.<\/p>\n<p>        Este punto de vista no es nuevo en Lewis, como tampoco nada que exponga en su teolog\u00eda. La labor de este hombre es leer teolog\u00eda antigua, olvidada por muchos cristianos, y exponerla en t\u00e9rminos sencillos y agradables a la gente com\u00fan. En el punto tratado, lo que Lewis quiere mostrar es que el Hijo de Dios se hizo hombre para llevar a los hombres a hacerse hijos de Dios. Por ello, debe analizarse detenidamente el concepto de encarnaci\u00f3n y la importancia que tiene para Lewis en la transformaci\u00f3n del creyente en un hijo de Dios.<\/p>\n<p>        3.2 La Encarnaci\u00f3n es el inicio de la transformaci\u00f3n e incluye el sufrimiento<\/p>\n<p>        Para C.S. Lewis, la encarnaci\u00f3n es el eje del proceso de transformaci\u00f3n del creyente, en el paso de criatura a hijo de Dios. La transformaci\u00f3n incluye el sufrimiento, tanto del ser humano como de Jesucristo, quien sufri\u00f3 para hacer posible la transformaci\u00f3n de las personas. Pero tambi\u00e9n incluye la felicidad, porque es cuando el ser humano sea totalmente transformado que compartir\u00e1 la felicidad eterna y definitiva desde una naturaleza diferente. Lewis ve en la encarnaci\u00f3n el elemento divino introducido en la naturaleza humana para elevar a los hombres a la condici\u00f3n divina. Para comprender la relaci\u00f3n que tienen la felicidad y el sufrimiento con la transformaci\u00f3n, es necesario explorar el significado que tiene el concepto de trasformaci\u00f3n para Lewis. Su punto de partida es la declaraci\u00f3n de Juan 1:12: \u201cA los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de llegar a ser hijos de Dios\u201d. Lewis hace \u00e9nfasis en el futuro del verbo (llegar a ser), pues asume que tal potestad se adquirir\u00e1 absolutamente es en el cambio ontol\u00f3gico, en el cambio del ser, y no necesariamente en una declaraci\u00f3n forense en la que Dios determina que sus hijos ya son hijos aunque naturalmente no lo sean.<\/p>\n<p>        Lewis ve en la Encarnaci\u00f3n el ep\u00edtome de la fe hebrea [106] , ya que es en ella que el Dios vigilante del universo, dador de leyes, el ser numinoso, comparte con el ser humano la naturaleza de este y le muestra el camino de la fe. En la Encarnaci\u00f3n ve tambi\u00e9n la superioridad y diferencia con las dem\u00e1s religiones, en la que no se falsea a las dem\u00e1s religiones sino que se da un cumplimiento a la esperanza de todas las culturas. La Encarnaci\u00f3n fue para Lewis el incentivo que lo llev\u00f3 a hacerse cristiano, a pasar del te\u00edsmo al cristianismo, como afirma acerca de los Evangelios:<\/p>\n<p>        El asunto mismo que registra en esa su manera, sencilla, hist\u00f3rica \u2013esos jud\u00edos mezquinos, poco atractivos, demasiado ciegos a la riqueza m\u00edtica del mundo pagano que los rodeaba-, era precisamente el tema de los grandes mitos. Si alguna vez un mito se hab\u00eda hecho real, se hab\u00eda encarnado, ser\u00eda exactamente como esos relatos. Y no hab\u00eda nada en la literatura que se les asemejara. Los mitos se le parec\u00edan en ese aspecto. Las historias, en otro. Pero nada era simplemente como ellos. Y ninguna persona era como la Persona que pintaban; tan real, tan reconocible, a trav\u00e9s de la profundidad de los tiempos\u2026 y a la vez tan lum\u00ednico, iluminado por una luz allende el mundo, un dios. Pero si era un dios \u2013ya no somos polite\u00edstas-, entonces no un dios, sino Dios. Aqu\u00ed y s\u00f3lo aqu\u00ed en todos los tiempos, el mito debi\u00f3 hacerse realidad; el Mundo, carne; Dios, Hombre. Esta no es \u201cuna religi\u00f3n\u201d, ni \u201cuna filosof\u00eda\u201d. Es la suma y ser actual de todas ellas [107] .<\/p>\n<p>        Para Lewis, la encarnaci\u00f3n no est\u00e1 ligada simplemente a que Dios ten\u00eda que hacerse hombre para morir en la cruz. Para \u00e9l, tiene que ver con la naturaleza misma de Dios y del hombre. La naturaleza divina se incorpora en la humana para contagiarle la divinidad. El Hijo de Dios se hizo hombre y adquiri\u00f3 la naturaleza humana, y represent\u00f3 lo que es un verdadero hombre y lo que debe ser un verdadero ser humano: \u201cUn hombre que realmente era lo que todos los hombres estaban destinados a ser\u201d [108] . Adem\u00e1s de su naturaleza inmaculada, Jes\u00fas siempre someti\u00f3 su voluntad a Dios: \u201cEligi\u00f3 una carrera terrenal, que implicaba matar sus deseos humanos a cada momento\u201d [109] . Y, seg\u00fan Lewis, fue en la resurrecci\u00f3n que la naturaleza humana fue elevada junto con la naturaleza divina. Con ello se abri\u00f3 al ser humano la posibilidad de compartir ese tipo de naturaleza con Dios, de participar en la Gran Danza.<\/p>\n<p>        En su vida terrenal, Jes\u00fas comparti\u00f3 ambas naturalezas y por ello no estuvo exento de sufrimiento, incluso de muerte. La muerte de Cristo por los hombres para C.S. Lewis no se trata simplemente de una muerte sustitutiva, sino que una muerte para vencer a los enemigos de Dios y del ser humano, y tambi\u00e9n una muerte de llamado y de inspiraci\u00f3n, una muerte como pionero entre muchos muertos. Jes\u00fas es el primero de entre los hombres que sufri\u00f3 y muri\u00f3, no para que los hombres no sufran, sino para trazar el camino. \u201c\u00bfEn qu\u00e9 entonces \u00e9l ha cambiado a toda la raza humana? Se trata tan s\u00f3lo de esto: que la tarea de hacerse hijos de Dios, de cambiar de cosa engendrada, de pasar de la vida biol\u00f3gica temporal a la vida eterna \u2018espiritual\u2019, ha sido hecha por nosotros\u201d [110] . Este \u201cpor nosotros\u201d indica no simplemente un \u201cen lugar de\u201d, sino adem\u00e1s, una iniciaci\u00f3n para el creyente en la participaci\u00f3n en la vida divina. No se trata de que cada hombre en particular debe alcanzar su propia redenci\u00f3n a trav\u00e9s de una muerte de cruz, ya que esto puede hacerlo s\u00f3lo el Hijo de Dios, sino que ahora el hombre participa de esta muerte y muchas veces su vida puede concluir de la misma manera. En una de sus conferencias radiales, Lewis dej\u00f3 clara esta idea:<\/p>\n<p>        Si Dios se hiciera hombre\u2026 podr\u00eda someter Su voluntad, y sufrir y morir, porque ser\u00eda un hombre; y podr\u00eda hacerlo con perfecci\u00f3n, porque ser\u00eda Dios. Ustedes y yo podemos vivir este proceso s\u00f3lo si Dios lo hace en nosotros; pero Dios puede hacerlo s\u00f3lo si se hace hombre. Nuestros intentos de morir de esa manera tendr\u00e1n \u00e9xito s\u00f3lo si nosotros los hombres compartimos la muerte de Dios\u2026 pero no podemos compartir la muerte de Dios a no ser que Dios muera; y \u00e9l no puede morir excepto haci\u00e9ndose un hombre. Ese es el sentido que \u00e9l paga nuestra deuda y sufre por nosotros lo que \u00e9l mismo no necesitaba en absoluto sufrir [111] .<\/p>\n<p>        Para Lewis, la encarnaci\u00f3n encierra todas las teor\u00edas soteriol\u00f3gicas que se han formulado, como lo afirma a prop\u00f3sito de la muerte de Cristo:<\/p>\n<p>        Por supuesto, se puede decir esto de diferentes maneras. Pueden decir que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados. Podr\u00edan decir que el Padre nos ha perdonado porque Cristo ha hecho por nosotros lo que debi\u00e9ramos haber hecho, podr\u00edan decir que la sangre del Cordero nos ha lavado. Podr\u00edan decir que Cristo ha vencido a la muerte. Todas son verdades. Si alguna de ellas no les atrae, d\u00e9jenla y sigan con la f\u00f3rmula que s\u00ed lo hace. Y, no importa lo que hagan, no empiecen a pelear con otras personas porque utilizan una f\u00f3rmula distinta a la de ustedes [112] .<\/p>\n<p>        Esta concepci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n para salvaci\u00f3n no nace en Lewis. El pensamiento es tomado principalmente de Ireneo de Lion [113] , para quien la encarnaci\u00f3n de Jesucristo no es el resultado del pecado humano. Al contrario, desde un principio Dios ten\u00eda el prop\u00f3sito de unirse a la humanidad como lo ha hecho en Jesucristo. Y despu\u00e9s del pecado, y a pesar de \u00e9l, el Verbo se encarn\u00f3 en Jes\u00fas. Jes\u00fas es el \u201csegundo Ad\u00e1n\u201d porque en su vida, muerte y resurrecci\u00f3n se ha creado una nueva humanidad, y en todas sus acciones Jes\u00fas ha ido corrigiendo el mal que fue hecho en el primer pecado. Pero, m\u00e1s que eso, Jes\u00fas ha derrotado al maligno, y ha hecho posible para el ser humano vivir una nueva libertad. Quienes est\u00e1n unidos a \u00e9l mediante el bautismo, la fe y la comuni\u00f3n participan de su victoria. En su resurrecci\u00f3n ha comenzado la resurrecci\u00f3n final. \u00c9sta es la teor\u00eda dram\u00e1tica de la expiaci\u00f3n de Ireneo, para quien la Encarnaci\u00f3n es fundamental en cuanto a la relaci\u00f3n de Dios con los hombres. Lewis asume \u00e9sta posici\u00f3n, pero no desconoce ni rechaza la teor\u00eda de comercial de Tertuliano y Anselmo, en que Cristo muere en lugar de los pecadores y paga la deuda. Tampoco desconoce la teor\u00eda la influencia moral de Pedro Abelardo, en que el verdadero acto de salvaci\u00f3n ocurre en la respuesta subjetiva a la cruz; se trata de una muerte que inspira a los hombres para que vivan como Cristo, y mueran como Cristo, y de \u00e9sta manera vivan en fe para salvarse.<\/p>\n<p>        \u00bfC\u00f3mo el ser humano puede participar entonces de esa naturaleza divina? C.S. Lewis lo aborda desde la frase \u201cvestirse de Cristo\u201d [114] . Este \u201cvestirse de Cristo\u201d tiene dos estadios: el primero es tratar de ser como Cristo por esfuerzo propio; y el segundo, es el acto de Dios de transformar poco a poco a quien se est\u00e1 esforzando por ser como Cristo. Se trata del acto pasivo y del acto activo de santificaci\u00f3n, teor\u00edas teol\u00f3gicas que han estado en conflicto por mucho tiempo. Lewis re\u00fane ambos conceptos: el ser humano es santificado porque Dios lo declara santo en Cristo; y tambi\u00e9n es santificado porque se esfuerza en su entrega a Dios, pero es en el fondo Dios quien est\u00e1 inspirando tal esfuerzo y quien est\u00e1 transformando su naturaleza. La transformaci\u00f3n de criatura en hijo se realiza por obra de Dios y por la obediencia del hombre, por la relaci\u00f3n personal, m\u00edstica, pero tambi\u00e9n por la obediencia, el sometimiento a trav\u00e9s de decisiones y actos.<\/p>\n<p>        Debe tenerse en cuenta el papel que desempe\u00f1a el hombre dentro del proceso de santificaci\u00f3n o transformaci\u00f3n. La participaci\u00f3n, \u201cel aparentar\u201d ser como Cristo, como lo llama Lewis, implica el sufrimiento, el dolor, la renuncia, la muerte del \u201cYo\u201d y la disposici\u00f3n a perder la vida por y para Dios. Es all\u00ed donde esta el sufrimiento tiene un desempe\u00f1o crucial para las personas: \u201cel sufrimiento es el meg\u00e1fono con que Dios se hace o\u00edr ante un mundo que est\u00e1 sordo\u201d [115] . Pero quien ha aceptado en fe la salvaci\u00f3n de Cristo, a\u00fan tiene una naturaleza desviada, tiene sus o\u00eddos sucios y no puede o\u00edr claramente el mensaje divino. Por ello es necesario el sufrimiento a\u00fan en la vida del creyente, para ser perfeccionado.<\/p>\n<p>        Acerca de la santificaci\u00f3n, y a prop\u00f3sito de la gracia, A.N. Wilson opina as\u00ed:<\/p>\n<p>        Lewis es mejor que cualquier otro escritor moderno para explicar c\u00f3mo deber\u00eda ser la conducta cristiana y analizar sus dificultades\u2026 Es lamentable que aqu\u00ed la concisi\u00f3n obligue a Lewis a sugerir que la vida de sumisi\u00f3n a la gracia es un curso de autoperfeccionamiento. En general dice muy poco sobre la gracia y casi nada sobre la vida sacramental; por estas razones, podr\u00edamos lamentar que el t\u00edtulo que dio a la compilaci\u00f3n de estos tres libros en uno \u2013Mero cristianismo [116] .<\/p>\n<p>        Ante esta opini\u00f3n, debe notarse que la intenci\u00f3n de Lewis es llevar al creyente a entender que nada puede hacer por s\u00ed mismo. Concluye que Dios es quien produce la obediencia en el hombre, y a\u00fan el deseo de obedecer. En cuanto a la vida sacramental, Lewis menciona que es dentro de la iglesia donde el hombre recuerda la salvaci\u00f3n que ya le ha sido dada, y resalta la importancia de los dem\u00e1s creyentes como medios de ayuda y amor al cristiano manifestado por Jesucristo [117] . La transformaci\u00f3n es dolorosa para los creyentes no porque la salvaci\u00f3n tenga que ser ganada, sino que para el \u201cYo\u201d humano es muy dif\u00edcil someter aun su fe para aceptar el perd\u00f3n de Dios, y la salvaci\u00f3n consiste en el amor de Dios pero tambi\u00e9n espera la respuesta humana. Como afirma Clyde Kilby:<\/p>\n<p>        Lewis nunca presenta la salvaci\u00f3n como una cosa f\u00e1cil o indolora. En su autobiograf\u00eda, relata su propia experiencia terror\u00edfica de tener que arrodillarse delante de Dios y confesar sus pecados y entregarse a s\u00ed mismo. En esta historia el hombre lascivo tienen primero que permitir que el \u201cviejo hombre\u201d sea destruido y para esto debe aceptar el sufrimiento antes que el gran gozo le pueda ser dado [118] .<\/p>\n<p>        3.3 La felicidad de participar de la naturaleza divina<\/p>\n<p>        Ya se ha visto cu\u00e1l es el lugar que ocupa el sufrimiento en el proceso de transformaci\u00f3n o santificaci\u00f3n del creyente. Pero queda en el aire la pregunta por el lugar de la felicidad. Para explorar esto, debe tenerse presente lo que Lewis llama \u201cLa Gran Danza\u201d. Esta Danza se refiere primeramente a la relaci\u00f3n que tiene Dios consigo mismo como Trinidad. Luego, esta Danza invita al hombre a participar de ella, creado de hecho parar participar de ella. Pero no s\u00f3lo el hombre sino tambi\u00e9n todo lo creado: planetas, vegetaci\u00f3n, \u00e1ngeles y animales. A pesar de estar ca\u00eddo, el ser humano es invitado a participar de la danza divina, pero para ello debe participar de la naturaleza divina, porque ser\u00e1 un hijo de Dios, tal como lo es Jes\u00fas. De ah\u00ed la importancia de la Encarnaci\u00f3n, pues el hombre a partir de esta ser\u00e1 elevado a la estatura de Cristo, a la condici\u00f3n de naturaleza no ca\u00edda, divina.<\/p>\n<p>        La felicidad entonces consiste en participar de la Gran Danza, en relacionarse con Dios. Lewis dice que \u201ctoda la danza, o el drama, o el dise\u00f1o de esta vida tripersonal, ser\u00e1 desarrollado en cada uno de nosotros; o (poni\u00e9ndolo a la inversa) cada uno de nosotros tiene que entrar en este dise\u00f1o, tomar su lugar en la danza. No hay ning\u00fan otro camino para alcanzar la felicidad para la cual nos hicieron\u201d [119] . Para el escritor irland\u00e9s, la felicidad es amar a Dios y ser amado por \u00c9l, participando de una relaci\u00f3n especial con la Trinidad, que consiste en sacramento y obediencia. Las emociones son secundarias en la felicidad, pues son temporales, y se\u00f1ales de la eternidad. La felicidad completa, el gozo eterno, est\u00e1 reservada para la felicidad definitiva y celestial, y en definitiva se alcanzar\u00e1 en la transformaci\u00f3n definitiva, la cual est\u00e1 reservada para el futuro.<\/p>\n<p>        La Gran Danza implica transformaci\u00f3n y muerte. As\u00ed que el sufrimiento no se acaba con la conversi\u00f3n al cristianismo, sino al contrario, es aqu\u00ed donde el sufrimiento toma un sentido m\u00e1s serio y m\u00e1s claro. Aunque la felicidad terrenal no es completa, tampoco est\u00e1 reservada simplemente para el cielo, ya que en la vida temporal aquella consiste en relacionarse con Dios, en obedecerle aun en la incomodidad, en la desventaja natural, en la lucha.<\/p>\n<p>        3.4 En qu\u00e9 consiste la transformaci\u00f3n del ser humano<\/p>\n<p>        Lewis afirma que Dios utiliza el sufrimiento y a\u00fan la felicidad para transformar al ser humano pecador en un ser divino. Pero \u00bfc\u00f3mo entiende Lewis la transformaci\u00f3n en t\u00e9rminos de divinizaci\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 manera concibe que Dios transforme a los hombres en dioses por medio del  sufrimiento? Para responder esta pregunta, debe explorarse la literatura fant\u00e1stica de Lewis y Tolkien, los autores m\u00e1s representativos de \u00e9ste g\u00e9nero literario y grupo de pensamiento. Adem\u00e1s debe mirarse, como ya se ha hecho, el concepto de divinizaci\u00f3n dentro de la historia de la teolog\u00eda cristiana.<\/p>\n<p>        Para C.S. Lewis, la idea de que los hombres ser\u00e1n transformados en \u201cdioses\u201d es un concepto tomado de la iglesia anglicana, conservadora de la tradici\u00f3n antigua. Desde la perspectiva de esta iglesia, la santificaci\u00f3n implica la transformaci\u00f3n de las criaturas en seres de la misma naturaleza del Creador. Adem\u00e1s, desde sus primeras conversaciones con J.R.R. Tolkien sobre el cristianismo y la mitolog\u00eda, se convenci\u00f3 de que los dioses son seres especiales, de naturalezas distintas a las humanas, que poseen ciertos atributos que los hacen superiores. Estos dioses son personajes literarios, son concepciones de autores sumidos en un pensamiento m\u00edtico o en el romanticismo. Nos se trata de un Dios superior, ni de un pante\u00f3n, sino de personajes con naturalezas excepcionales en medio de otros personajes comunes. Lewis, miembro de la Iglesia de Inglaterra y amante del romanticismo, aborda tambi\u00e9n esta perspectiva.<\/p>\n<p>        En Las Cr\u00f3nicas de Narnia, Aslan (figura de Cristo), llama a algunos miembros de su creaci\u00f3n \u201cdioses\u201d: \u201cNarnia, Narnia, Narnia. Despierta. Ama. Piensa. Habla. Sed \u00e1rboles que caminan, sed bestias que hablan. Sed aguas divinas\u201d [120] . Por el contexto, se entiende que Aslan no est\u00e1 creando un pante\u00f3n propio, ni unas divinidades a adorar en Narnia, sino seres cono los que quiere relacionarse de una manera libre y amorosa. \u201cDioses\u201d entonces, es un t\u00e9rmino que usa para hablar de los seres no ca\u00eddos, que no necesariamente comparten todos los atributos divinos, sino que se relacionan con Dios desde una misma naturaleza.<\/p>\n<p>        El ejemplo m\u00e1s claro de esto est\u00e1 en Till we have faces (mientras tengamos rostro), libro en el que Psych\u00e9, uno de los personajes principales, es una diosa (a goddes) [121] . Lewis, en una carta dirigida a uno de sus lectores, explica qu\u00e9 entiende \u00e9l por el t\u00e9rmino \u201cdiosa\u201d atribuido a Psych\u00e9: \u201cCreo que las tres hermanas no son precisamente diosas. Son s\u00f3lo seres humanos. Psique tiene vocaci\u00f3n y llega a ser santa. Orual vive la vida pr\u00e1ctica y se salva, despu\u00e9s de muchos pecados. En cuanto a Redival, bueno, \u00a1siempre desearemos lo mejor a todo el mundo!\u201d [122] . Dentro del concepto moderno de cristianismo, Till we have faces es una obra literaria dif\u00edcil de asimilar por algunos grupos de pensamiento, pues se trata de un mito griego recontado por un cristiano, en el que se usan t\u00e9rminos de las divinidades griegas para referirse a algunos personajes. Esta obra trata la relaci\u00f3n de los hombres con los dioses y la manera en que los seres humanos pueden llegar a convertirse en dioses desde la perspectiva de aquella cultura. Lewis usa toda esa terminolog\u00eda de manera simb\u00f3lica para referirse a las verdades del cristianismo; y explica en su carta y en el hilo mismo de la narraci\u00f3n que llegar a ser dioses consiste en entrar finalmente en juicio con Dios y ser salvos.<\/p>\n<p>        Similar al concepto que ten\u00eda Lewis acerca de los \u201cdioses\u201d, su amigo J.R.R. Tolkien expone lo que significa el t\u00e9rmino para \u00e9l, y tambi\u00e9n para Lewis. A prop\u00f3sito de la obra de Tolkien, Humphrey Carpenter dice que \u201cEl universo de Tolkien est\u00e1 regido por Dios, el \u00danico. Por debajo de \u00c9l, en la jerarqu\u00eda, est\u00e1n los Valar, guardianes del mundo, que no son dioses sino potencias ang\u00e9licas, sagradas en s\u00ed y sujetas a Dios; y en un terrible momento de la historia ponen el poder que ellos tienen en sus manos\u201d [123] . Tolkien mismo defini\u00f3 el concepto en el diccionario etimol\u00f3gico que edit\u00f3 su hijo Christopher en El Silmarillion [124] . Dice que los Valar son aquellos con poder, los poderes (del singular Vala); es el nombre dado a  aquellos grandes Ainur que protegen a \u00cba, la creaci\u00f3n, lo que es, desde el principio del tiempo, y asumen la funci\u00f3n de gobernar Arda. Llamados tambi\u00e9n dioses, los regidores de Arda, los se\u00f1ores de Valinor. Tolkien, tambi\u00e9n, escribi\u00f3 esto en un poema que dedic\u00f3 a C.S. Lewis, llamado Mitopoeia:<\/p>\n<p>        Aunque hemos llenado todas las grietas del mundo<\/p>\n<p>        Con Elfos y Duendes; aunque hemos osado construir<\/p>\n<p>        Con luz y oscuridad los dioses y sus casas,<\/p>\n<p>        Y sembrado la simiente del drag\u00f3n \u2013era nuestro derecho<\/p>\n<p>        (Usado o abusado). Ese derecho no ha cesado:<\/p>\n<p>        Hacemos a\u00fan por la ley en la que estamos hechos [125] .<\/p>\n<p>        De igual manera ocurre con los Oyeresu en la Trilog\u00eda C\u00f3smica de Lewis. Los Oyeresu son los gobernantes de los planetas creados por Maleldil, y son considerados \u201cdioses\u201d por tener una naturaleza sobrenatural. Pero siempre son inferiores en naturaleza y rango a Dios mismo, y est\u00e1n sujetos a Su autoridad por voluntad propia.<\/p>\n<p>        El concepto de los seres humanos como \u201cdioses\u201d al participar de la divinidad y as\u00ed alcanzando la felicidad es un concepto antiguo que sirve de cantera teol\u00f3gica y literaria a Lewis para explicar la santificaci\u00f3n. Fue expuesto en los primeros siglos por los Padres de la Iglesia, como Clemente de Alejandr\u00eda, o por el pastor y maestro Ireneo de Lion. Este concepto de divinizaci\u00f3n del creyente estaba muy expandido en el cristianismo de los primeros siglos que permanec\u00eda en di\u00e1logo con la cultura griega, y que cre\u00eda que la Encarnaci\u00f3n era importante porque se trataba de la introducci\u00f3n del elemento divino en la naturaleza humana para as\u00ed divinizar a los creyentes y hacerlos participar de la naturaleza de Jesucristo.<\/p>\n<p>        El fundamento de \u201clos hombres hechos dioses\u201d est\u00e1 enraizado en la mitolog\u00eda griega, en la que los hombres por sus actos se convierten en h\u00e9roes y en dioses y llegan a participar de la inmortalidad [126] . Los Padres de la Iglesia tomaron este concepto y lo aplicaron a la fe cristiana. Ellos conceb\u00edan la santificaci\u00f3n como divinizaci\u00f3n, ya que esta era la imagen m\u00e1s cercana que ten\u00edan para comprender el proceso de transformaci\u00f3n. El concepto de divinizaci\u00f3n hac\u00eda parte de Sitz im Leben. No se refer\u00edan espec\u00edficamente a a\u00f1adir un santo m\u00e1s al pante\u00f3n cristiano, como despu\u00e9s se asimil\u00f3, sino ver c\u00f3mo las personas eran santificadas hasta finalmente participar de la naturaleza de Cristo. Lewis, heredero de esta tradici\u00f3n y buen conocedor de la literatura griega, asume este concepto y lo expone.<\/p>\n<p>        Adem\u00e1s de las fuentes patr\u00edsticas, Lewis se apoya tambi\u00e9n en la Biblia para afirmar esto. Toma la expresi\u00f3n del salmista que tambi\u00e9n es citada por Jes\u00fas: \u201cdioses sois\u201d (Sal. 82:6; Jn. 10:3-36). Con esta expresi\u00f3n, tanto las citas b\u00edblicas como la interpretaci\u00f3n de Lewis se refieren los hombres como dioses al ser santificados, al participar de la naturaleza divina como un don de Dios. No hay ninguna referencia a que estos humanos santificados tengan atributos divinos independientes de Dios, sino una naturaleza de la cual participan por gracia y la cual est\u00e1 sometida totalmente a El que santifica.<\/p>\n<p>        3.5 La felicidad y el sufrimiento en la vida temporal<\/p>\n<p>        En el pensamiento de C.S. Lewis, la felicidad y el sufrimiento hacen parte de la experiencia humana. Quienes han aceptado la fe, han conocido la verdadera felicidad, que consiste en someterse a Dios. Pero tambi\u00e9n han conocido  el sufrimiento desde su experiencia, pues es el medio que usa Dios para transformarlos en hijos como lo es Jes\u00fas. Ambas experiencias hacen parte del presente del cristiano, pero son miradas desde la perspectiva de Cristo.<\/p>\n<p>        La felicidad deja de convertirse en un fin en s\u00ed mismo. Es el hecho de relacionarse con Dios, de participar en la Gran Danza. Esta experiencia incluye todas las dem\u00e1s experiencias, incluso la experiencia del sufrimiento, como dice Ransom el personaje de Lewis: \u201cAhora que falta tan poco para que me vaya, todo empieza a parecer un sue\u00f1o. Un sue\u00f1o feliz, enti\u00e9ndeme: todo, hasta el dolor. Quiero saborear cada gota. Siento como si fuera a diluirse si hablara mucho\u201d [127] . Para Lewis, los deleites temporales son un regalo de Dios para los seres humanos, pero son temporales ya que pertenecen al tiempo y se acaban dentro de \u00e9l; acepta m\u00e1s bien que ese tipo de experiencias deleitosas son subjetivas: \u201clo que sentimos entonces se convierte e lo que describe Kyats: \u201cel viaje de vuelta a lo com\u00fan y corriente\u201d [128] .<\/p>\n<p>        La felicidad terrenal, seg\u00fan Lewis, no es completa por dos motivos. El primero, por la naturaleza ca\u00edda de los seres humanos: si Dios da una felicida completa  a las personas, incluso a los cristianos, \u00e9stas f\u00e1cilmente se pueden alejar de \u00c9l poniendo a la felicidad como un fin en s\u00ed mismo, como una divinidad. Segundo, porque ese anhelo de felicidad completa es un llamado constante que est\u00e1 haciendo Dios al coraz\u00f3n de los seres humanos, con el prop\u00f3sito de que lo busquen y comprendan que s\u00f3lo en \u00c9l se halla la plenitud.<\/p>\n<p>        Esto lleva la mirada que Lewis da al sufrimiento en la vida de los creyentes. Este no se acaba para una persona que se convierta al cristianismo, ya que la persona no ha dejado de ser pecadora: \u201cDios est\u00e1 obligando al creyente a ir m\u00e1s all\u00e1, o m\u00e1s arriba, a un nivel superior: poni\u00e9ndolo en situaciones donde tendr\u00e1 que ser mucho m\u00e1s valiente, o m\u00e1s caritativo de lo que nunca antes so\u00f1\u00f3 ser. Nos parece tan innecesario, pero ello se debe a que todav\u00eda no tenemos ni la m\u00e1s leve noci\u00f3n de esa cosa tremenda en que quiere transformarnos\u201d [129] . La transformaci\u00f3n comienza en el momento en que una persona entrega su vida Dios, y tal vez desde antes, y es un proceso que tiene su c\u00falmen en la vida celestial, cuando sea transformada totalmente a la imagen de Cristo. Por ello, lo m\u00e1s probable es que durante toda la vida las personas sufran, aun siendo creyentes, pero eso no las hace exentas de participar de la felicidad de conocer y amar a Dios. Seg\u00fan Lewis, la felicidad se va ampliando cada vez m\u00e1s en la vida terrenal del creyente, aunque el sufrimiento no necesariamente va disminuyendo.<\/p>\n<p>        Desde esta perspectiva, el sufrimiento y la felicidad presentes deben ser vistos seg\u00fan la \u00f3ptica de la felicidad eterna, del futuro. Este pensamiento va acorde con el pensamiento del ap\u00f3stol Pablo, que escribe: \u201cconsidero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habr\u00e1 de revelarse en nosotros\u201d (Ro. 8:18 NVI).<\/p>\n<p>        3.6 La felicidad y el sufrimiento finales: el infierno y el cielo<\/p>\n<p>        C.S. Lewis mira la felicidad y el sufrimiento desde la eternidad. Trata de situarse en la esperanza cristiana para escribir acerca de estos temas desde una visi\u00f3n retrospectiva. Para \u00e9l, sino hay eternidad, ni felicidad eterna, ni condenaci\u00f3n, la felicidad y el sufrimiento pierden su sentido. La eternidad est\u00e1 relacionada con lo ontol\u00f3gico en Lewis, en la pregunta del \u201cYo\u201d y Dios, llevando al ser humano a preguntarse qui\u00e9n verdaderamente es el Dios, si el Creador o el s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>        El ser humano, seg\u00fan Lewis, est\u00e1 alienado desde la ca\u00edda pero a\u00fan tiene capacidad de decidir. Tal capacidad no consiste en hacer lo bueno, sino en aceptar el amor y perd\u00f3n de Dios o no hacerlo. Para este autor, \u201cser un hombre completo significa tener las pasiones sometidas a la voluntad, y la voluntad ofrecida a Dios; haber sido un hombre \u2013ser un ex hombre o \u2018esp\u00edritu condenado\u2019- probablemente significar\u00eda consistir en una voluntad completamente centrada en el yo, y pasiones completamente sin control de la voluntad\u201d [130] . Por ello en la eternidad lo que importar\u00e1 es lo que el ser humano ha decidido hacer con su propio \u201cYo\u201d, si lo ha sometido a Dios o si lo ha guardado para s\u00ed. Como comenta James Hamilton, \u201cen el pensamiento de C.S. Lewis, el yo existe para ser negado\u201d [131] . Asimismo afirma Lewis a prop\u00f3sito del cielo y el infierno:<\/p>\n<p>        Mucho antes, a trav\u00e9s de los dioses de Asgard, y luego a trav\u00e9s de la noci\u00f3n del Absoluto, \u00c9l me hab\u00eda ense\u00f1ado que una cosa puede ser venerada no por lo que nos puede hacer, sino por lo que en s\u00ed misma es. Esa es la raz\u00f3n por la que, aunque significaba terror, no fue sorpresa  para m\u00ed saber que hab\u00eda que obedecer a Dios por lo que \u00c9l es en S\u00ed mismo. Si preguntan por qu\u00e9 se debe obedecer a Dios, en \u00faltimo t\u00e9rmino la respuesta es: \u201cYo Soy\u201d. Conocer a Dios es saber que Le debemos obediencia. En Su naturaleza se revela Su soberan\u00eda de jure\u2026 por otra parte, aunque es verdadero decir que la propia naturaleza de Dios es la sanci\u00f3n real de sus mandatos, comprenderlo nos debe conducir, al final, a la conclusi\u00f3n de que la uni\u00f3n con esa Naturaleza es bienaventuranza, y que la separaci\u00f3n de ella es horror. As\u00ed encuentran cabida el Cielo y el infierno. Pero bien puede suceder que el pensar mucho en cualquiera de ellos excepto este contexto, hipostatizarlos como si tuvieran un sentido substancial aparte de la presencia o ausencia de Dios, corrompe la doctrina sobre ambos y nos corrompe a nosotros mientras pensamos as\u00ed sobre ellos [132] .<\/p>\n<p>        Dos obras importantes para comprender la visi\u00f3n que tiene Lewis acerca del cielo y el infierno son El gran divorcio y El problema del dolor. En la primera, propone dar una mirada a la vida terrenal a partir de la vida celestial, de la vida despu\u00e9s de la muerte o del Juicio. Narra c\u00f3mo una persona puede salvarse o condenarse dependiendo de aceptar el amor de Dios y entregarle el \u201cyo\u201d, como lo se\u00f1ala Kilby:<\/p>\n<p>        El prop\u00f3sito principal de la historia no es sugerir una segunda oportunidad de salvaci\u00f3n ni proponer doctrinas abstractas acerca del cielo y el infierno (la narrativa es presentada en forma de sue\u00f1o) sino simplemente afirmar que la gente va al infierno porque escoge no darse a s\u00ed mismos. Esto se resume mejor en el comentario de MacDonald: \u201cal final van a haber solamente dos clases de personas: aquellas que le dicen a Dios \u2018h\u00e1gase tu voluntad\u2019, y aquellas a las que Dios les dice \u2018h\u00e1gase tu voluntad\u2019. De manera que esa es una historia acerca del constante llamado al Yo que opera, momento a momento, en la vida de cada persona [133] .<\/p>\n<p>        En la segunda obra, El problema del dolor, Lewis dedica un cap\u00edtulo por tema al cielo y al infierno. Se fundamenta en el concepto de libre albedr\u00edo, en el que las personas deciden si obedecer a Dios o no, especialmente en la entrega del \u201cYo\u201d que tiene que ver con aceptar el perd\u00f3n divino.<\/p>\n<p>        En el cap\u00edtulo referente al infierno, Lewis trata de mostrar que la doctrina del infierno no es simb\u00f3lica sino real. Respalda sus argumentos con la Escritura, con las palabras de Jesucristo, con la tradici\u00f3n cristiana y con la raz\u00f3n [134] . No defiende la doctrina del infierno como una doctrina tolerable, en el sentido de agradable, pero s\u00ed como una doctrina moral. Presenta una serie de objeciones acerca de comentarios populares acerca del concepto del infierno, y responde a ellas a partir de la moral, de que \u00e9l entiende como conciencia humana.<\/p>\n<p>        La primera objeci\u00f3n es la del castigo retributivo; plantea que el hombre recibe como recompensa lo que merece, y que las personas no se merecen el infierno. Lewis responde que \u201cel perd\u00f3n necesita ser aceptado y ofrecido, si es que ha de ser completo, y un hombre que no admite culpa, no puede aceptar perd\u00f3n\u201d [135] . De esta manera presenta a un Dios justo que, en el fondo, permite al hombre estar en el cielo o en el infierno debido a su elecci\u00f3n de arrepentimiento y aceptaci\u00f3n del amor divino. Para Lewis, la retribuci\u00f3n dada en t\u00e9rminos de cielo e infierno no es posible, porque la elecci\u00f3n consiste en aceptar el perd\u00f3n y en vivir para Dios.<\/p>\n<p>        La segunda objeci\u00f3n tiene que ver con el concepto del tiempo manejado en la imagen que se tiene del infierno. Esta consiste en creer que es imposible que un pecado temporal tenga retribuciones eternas, como la planteara en t\u00e9rminos claros, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el te\u00f3logo Hans K\u00fcng [136] . Lewis responde a esto bas\u00e1ndose tambi\u00e9n el concepto del tiempo. Dice que lo que el hombre elige en la vida temporal, lo est\u00e1 haciendo ante la eternidad de Dios, y por lo tanto tiene consecuencias eternas. Tal como lo afirma en El gran divorcio, quien no ha querido estar nunca con Dios sino con sus propio \u201cYo\u201d, en la eternidad, si se le diera una segunda oportunidad para elegir, elegir\u00eda lo mismo.<\/p>\n<p>        La tercera objeci\u00f3n a la que responde Lewis es a la concepci\u00f3n del infierno que se tiene en el arte medieval, ante la cual la gente responde con repulsi\u00f3n. En este arte, las im\u00e1genes del infierno evidencian castigo y crueldad, y esto genera rechazo ante tal doctrina. Lewis ve estas descripciones como im\u00e1genes literarias en obras como la de Dante o im\u00e1genes simb\u00f3licas en las pinturas sobre el castigo eterno. Desde su perspectiva, el infierno \u201cno fue hecho para los hombres\u201d [137] ; todas las im\u00e1genes art\u00edsticas y literarias acerca de \u00e9l se vierten en una sola palabra: destrucci\u00f3n. Y si el alma es inmortal, como piensa Lewis, en el infierno tendr\u00e1 un estado no humano; ser\u00e1 un No-ser, ya que no reconoce a Dios ni es reconocida por \u00e9l, para expresar este pensamiento en t\u00e9rminos de Kierkegaard y Barth.<\/p>\n<p>        La cuarta objeci\u00f3n se refiere  al concepto del tiempo en relaci\u00f3n a la coexistencia del cielo y el infierno. La pregunta es si la vida o la no-vida en el infierno es paralela a la vida celestial. Lewis dice que no sabe si la permanencia eterna en el infierno dure interminablemente. Para \u00e9l, la idea del infierno no es de destrucci\u00f3n o de un cambio de vida sino de final. Por ello, la vida en el infierno no puede ser paralela al cielo, porque la eternidad es distinta desde la perspectiva de estar con Dios o no estar con \u00e9l.<\/p>\n<p>        La \u00faltima objeci\u00f3n apela a la omnipotencia divina. Consiste en pensar que \u201cla p\u00e9rdida de una sola alma, significa la derrota de la Omnipotencia\u201d [138] . Lewis toma la imagen del escritor situado frente a su obra, y menciona que el milagro m\u00e1s grande de Dios es \u201chacer cosas que no sean uno mismo, y volverse, as\u00ed, capaz de ser combatido por su propia obra\u201d [139] . Por ello el hecho de la condenaci\u00f3n humana es tambi\u00e9n un hecho milagroso, porque Dios mismo ha sido capaz de crear seres iguales a \u00c9l que se le opongan pero que no puedan destruirlo.<\/p>\n<p>        Una ilustraci\u00f3n de \u00e9ste pensamiento acerca del infierno y la condenaci\u00f3n est\u00e1 en La ultima batalla. Cuenta Lewis  que unos enanos en la tierra de Narnia nunca quisieron ver  a Aslan, nunca quisieron creer en su existencia. Cuando Narnia fue destruida, la Narnia verdadera, la celestial se hizo una realidad para los creyentes, mientras que aquellos enanos pasaron a una dimensi\u00f3n de tinieblas, porque desde el principio hab\u00edan decidido no creer. Las personas como aquellos enanos deciden no arrepentirse, y as\u00ed se les diera una segunda oportunidad no lo har\u00edan. Aunque Lewis no asume qu\u00e9 puede pensar una persona luego de saber que estaba equivocada; y si el infierno no sirve para mostrar a las personas que se equivocaron, entonces la imagen de \u00e9ste no ser\u00eda necesaria.<\/p>\n<p>        El cap\u00edtulo acerca del cielo en El problema del dolor mencionando que hablar acerca del sufrimiento y no mencionar el cielo, la vida eterna, no tiene sentido en t\u00e9rminos cristianos. Este cap\u00edtulo prefigura el concepto de la Gran Danza que luego va  a desarrollar en Perelandra. La Danza que menciona aqu\u00ed se refiere a la entrega, a la rendici\u00f3n de \u201cYo\u201d ante Dios. Si el pecado y el sufrimiento entraron en la vida humana porque el hombre se aferr\u00f3 a su propio \u201cYo\u201d, la redenci\u00f3n final consiste en que cada hombre, siendo un \u201cYo\u201d diferente, podr\u00e1 entregarse a s\u00ed mismo a Dios y a los dem\u00e1s y as\u00ed conocer\u00e1 la verdadera felicidad.<\/p>\n<p>        Lewis retoma esa idea de la alegr\u00eda, esa nostalgia de lo inalcanzado, para mostrar la existencia del cielo. Trata de probar la doctrina del cielo desde la experiencia del anhelo de ese \u201calgo\u201d esperado y perseguido y absolutamente inalcanzado por cualquier persona. Seg\u00fan Lewis, la alegr\u00eda es un indicio del cielo. \u00c9sta se har\u00e1 realidad en el cielo, donde por fin el ser humano encuentra el prop\u00f3sito para el que fue creado, que es para agradar a Dios, y all\u00ed encontrar\u00e1 que pertenece a ese lugar: el cielo, que en el fondo es esa persona: Dios. En The Weight of Glory, este autor menciona que ese anhelo de alegr\u00eda, que algunas veces es llamado nostalgia, es la b\u00fasqueda de Dios que hace el hombre desde su coraz\u00f3n. La alegr\u00eda s\u00f3lo ser\u00e1 plena en el cielo, en el encuentro sin barreras con Dios, porque en la tierra es el llamado divino:<\/p>\n<p>        La sensaci\u00f3n de que en este universo somos tratados como extranjeros, el anhelo por ser reconocidos, por encontrarnos con alguna respuesta, por tender un puente sobre alg\u00fan abismo abierto entre nosotros y la realidad, es parte de nuestro inconsolable secreto. Y seguramente, desde este punto de vista, la promesa de gloria, el sentido que es descrita, viene a ser altamente relevante para nuestro anhelo tan profundo [140] .<\/p>\n<p>        En el cielo cada persona tendr\u00e1 su propio \u201cYo\u201d y lo compartir\u00e1 con Dios y con los otros, lo rendir\u00e1 a ellos. Ese \u201cYo\u201d, esa personalidad es diferente a la de los otros, y es lo que hace que cada uno sea un individuo. Como dice Lewis, \u201cel cielo es una ciudad y un cuerpo, porque todos los bienaventurados permanecen eternamente diferentes\u201d [141] , tomando estas ideas de Arist\u00f3teles y Pablo. Y tal es el sentido del cielo, el retorno a lo paradis\u00edaco, que cada persona sea su propio \u201cYo\u201d pero que renuncie a su propiedad para dar a los dem\u00e1s de lo que es y tiene. En el cielo tambi\u00e9n hay entrega, renuncia, y algo similar al dolor por lo tanto, seg\u00fan Lewis: \u201cpuede haber algo no del todo diferente al dolor en el cielo\u201d [142] . Est\u00e1 ser\u00e1 entonces la felicidad perfecta, la Gran Danza, en la que la renuncia, la entrega al otro ser\u00e1 el patr\u00f3n de todo, encabezado por Dios que no escatim\u00f3 ni a Su propio Hijo y seguido por los seres humanos que han de entregarse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>        Nada, ni siquiera lo mejor y lo m\u00e1s noble, puede ir (al cielo) tal como es ahora. Nada, ni siquiera lo m\u00e1s bajo y m\u00e1s bestial dejar\u00e1 de ser alzado si se somete a la muerte. Se lo siembra como cuerpo natural, se lo alza como cuerpo espiritual. La carne y la sangre no pueden venir a las monta\u00f1as. No porque sean vulgares, sino porque son demasiado d\u00e9biles. \u00bfQu\u00e9 es una lagartija comparada con un potro? El placer es una cosa pobre, d\u00e9bil, quejosa y susurrante comparado con la alegr\u00eda y la riqueza del deseo que se alzar\u00e1 cuando haya muerto el deseo [143] .<\/p>\n<p>        A Lewis se le objeta que el anhelo del cielo hace parte del hombre ca\u00eddo, y es un anhelo que puede provenir del pecado mismo y no de la imagen de Dios que tiene el ser humano. Lewis responde que ese deseo puede ser tanto proveniente de Dios como proveniente del pecado, pero que hay cosas que el hombre ca\u00eddo habr\u00e1 de crucificar y otras que no, aparte de lo que es evidentemente pecaminoso. Pero esta argumentaci\u00f3n del cielo a partir del anhelo humano que hace C.S. Lewis est\u00e1 respaldada por la Escritura. Como afirma Pablo en Romanos 8:22-23 (NVI): \u201cSabemos que toda la creaci\u00f3n todav\u00eda gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no s\u00f3lo ella, sino tambi\u00e9n nosotros mismos, que tenemos las primicias del Esp\u00edritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopci\u00f3n como hijos, es decir, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u201d.<\/p>\n<p>        A Lewis se le podr\u00eda objetar, adem\u00e1s de las dem\u00e1s objeciones que \u00e9l recogi\u00f3, que si en el cielo hay libre albedr\u00edo, entonces posiblemente haya otra ca\u00edda. Pero desde el punto de vista de este autor ya no va a haber un tentador, ni tampoco una naturaleza sujeta a pecado, adem\u00e1s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo que han establecido un cambio en la muerte y resurrecci\u00f3n del ser humano. Para Lewis, la elecci\u00f3n humana tiene consecuencias eternas, y ya est\u00e1 hecha al entregar la vida a Dios.<\/p>\n<p>        Lewis, desde su perspectiva teol\u00f3gica y literaria, trata de mirar la vida humana desde la perspectiva del cielo, y llega a esta conclusi\u00f3n:<\/p>\n<p>        -Hijo m\u00edo \u2013me dijo-, en tu estado actual no puedes comprender la eternidad. Cuando Anodos mir\u00f3 por la puerta de lo sin tiempo no obtuvo mensaje alguno. Pero puedes obtener una similitud si dices que tanto el bien como el mal cuando has crecido, son retrospectivos. No s\u00f3lo este valle sino todo el pasado terrestre ser\u00e1 el cielo para quienes se salvan. No s\u00f3lo lo crepuscular de esa ciudad, sino toda la vida en la tierra ser\u00e1 infierno para quienes se condenan. Eso es lo que entienden los mortales. Hablan de un dolor temporal que \u201cninguna bendici\u00f3n futura podr\u00eda equilibrarlo\u201d sin saber que el cielo, una vez que se lo ha obtenido, trabaja hacia atr\u00e1s y convierte en gloria cada sufrimiento. Y dicen de un placer pecaminoso: \u201cd\u00e9jame gozar de esto y me har\u00e9 cargo de las consecuencias\u201d. No se imaginan c\u00f3mo se esparcir\u00e1 la condenaci\u00f3n por su pasado y c\u00f3mo les contaminar\u00e1 el placer del pecado. Ambos procesos empiezan antes de la muerte. El pasado del hombre bueno empieza a cambiar y sus pecados adquieren cualidad de cielo. El paso del hombre malo se configura seg\u00fan su maldad y s\u00f3lo se llena de melancol\u00eda. Por eso, al fin de los tiempos, cuando el sol se alce aqu\u00ed, y all\u00e1 el crep\u00fasculo se vuelva negra oscuridad, los benditos dir\u00e1n: \u201csiempre hemos vivido en el cielo\u201d y los perdidos: \u201csiempre estuvimos en el infierno\u201d. Y ambos dir\u00e1n la verdad [144] .<\/p>\n<p>        CONCLUSIONES<\/p>\n<p>        Al dar una mirada a la obra literaria y teol\u00f3gica de C.S. Lewis en cuanto a los temas de la felicidad y el sufrimiento, se concluye que estos dos t\u00f3picos son realidades permanentes en la vida humana, que se experimentan en la vida cotidiana y son inevitables desde el punto de vista emocional. La felicidad y el sufrimiento son dos experiencias similares y a la vez opuestas, que tienen su raz\u00f3n de ser en la relaci\u00f3n del ser humano con Dios. Tal relaci\u00f3n explica lo que es la felicidad: la entrega completa del \u201cYo\u201d a Dios, una relaci\u00f3n entre Creador y criatura sin obst\u00e1culos, y una relaci\u00f3n entre el \u201cYo\u201d y el Otro, el pr\u00f3jimo, sin injusticias. El sufrimiento queda explicado desde la perspectiva de la felicidad, si se entiende que el ser humano opt\u00f3 por su \u201cYo\u201d y renunci\u00f3 a someterse completamente a Dios, y perdi\u00f3 la felicidad. Pero tambi\u00e9n hay una promesa de restauraci\u00f3n para las personas a una vida feliz: la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios posibilita el retorno a la relaci\u00f3n paradis\u00edaca, a renunciar al \u201cYo\u201d y entregarlo a Dios, a tratar con justicia al Otro. Esto se hace real en la tierra, en la vida presente a partir de la santificaci\u00f3n, y ser\u00e1 completo en la vida celestial cuando sean transformados los cuerpos terrenales.<\/p>\n<p>        Lewis mira la felicidad y el sufrimiento a la luz de la eternidad. Para \u00e9l, no hay un abismo inseparable entre la eternidad y la vida temporal, porque el Hijo de Dios en su encarnaci\u00f3n las uni\u00f3. Debido a la santificaci\u00f3n, a la transformaci\u00f3n de la criatura en hijo de Dios, la felicidad va haci\u00e9ndose presente aunque el dolor siga manifest\u00e1ndose debido a que no todas las cosas han sido transformadas. La felicidad y el sufrimiento son medios que Dios usa para llamar al ser humano que est\u00e1 en pecado, en oposici\u00f3n a \u00c9l. Con la felicidad y el sufrimiento se demuestra que es en Dios donde concluye toda b\u00fasqueda, a donde lleva todo camino que mira al sufrimiento con cuestionamiento y la felicidad como lo inalcanzable e inabarcable.<\/p>\n<p>        Lewis no dice que el dolor no sea doloroso, ni que la felicidad sea perfecta en la vida terrenal. Estas son las esferas en las que se mueven los seres humanos. Los humanos son almas inmortales destinadas al cielo o al infierno, ep\u00edtomes perfectos de la felicidad y el sufrimiento respectivamente. Ambas experiencias tienen un prop\u00f3sito divino: que las personas retornen a Dios como Fuente original de vida, amor y felicidad. La felicidad y el sufrimiento no son por lo tanto algo abstracto, sino que tienen que ver con Dios y con la vida cristiana. La felicidad como realidad de la relaci\u00f3n con Dios y como promesa para una experiencia absoluta en la eternidad, y el sufrimiento como necesidad para que la persona sea transformada en hija de Dios, tal como lo es Jesucristo, rindiendo completamente la voluntad a \u00c9l.<\/p>\n<p>        En t\u00e9rminos simples, puede decirse que para C.S. Lewis la felicidad es consecuencia de entregarse a Dios. Y el sufrimiento, es consecuencia eterna de entregarse al \u201cYo\u201d. Es la escogencia en la que se baten los seres humanos. El escenario es la vida presente, afectada por el pecado, y por esto someter el \u201cYo\u201d es doloroso; pero el entregarse es tambi\u00e9n placentero, parad\u00f3jicamente. De esta manera, el sometimiento a Dios es un ejercicio total y definitivo.<\/p>\n<p>        Lewis escribi\u00f3 acerca de la felicidad y el sufrimiento en una \u00e9poca dif\u00edcil, similar a la que ahora vive el mundo, plagado de hambres, imperialismo y terrorismo. En el presente existe la amenaza de perder la vida ante la irrupci\u00f3n de una invasi\u00f3n de un pa\u00eds poderoso o ante las guerras urbanas y rurales de los pa\u00edses tercermundistas como Colombia. Adem\u00e1s de la esperada muerte, la pobreza, el hambre y las tristezas individuales que no salen en encuestas parecen apoderarse de la vida humana; tambi\u00e9n parece que Dios est\u00e1 muy alejado. Pero si una perspectiva como la que expone Lewis bas\u00e1ndose en las Escrituras, la tradici\u00f3n cristiana, la experiencia y la raz\u00f3n es expuesta para la iglesia y desde la iglesia para el mundo, el entendimiento del pasado, del presente y del futuro, de la vida misma, puede transformar la realidad que viven muchos. El entendimiento a partir de la eternidad, de la esperanza cristiana, vuelca la forma de entender la vida cotidiana. As\u00ed sucedi\u00f3 con los cristianos de los primeros siglos, quienes enfrentaron valientemente la muerte y el sufrimiento, ya que conoc\u00edan la perspectiva correcta de lo que era la felicidad y el sufrimiento. Se puede mencionar por ejemplo a los h\u00e9roes de la fe citados en Hebreos 1, de los cuales el mundo no era digno, porque aceptaron el sufrimiento como parte formativa para sus vidas, y murieron en dif\u00edciles circunstancias a la vez que estaban felices, y fueron a la felicidad eterna.<\/p>\n<p>        Adem\u00e1s de esto, debe considerarse que la entrega del \u201cYo\u201d a Dios, como llamado de la vida cristiana, implica una transformaci\u00f3n personal y social. Esa entrega tiene que ver con Dios y con el  Otro. Une lo sacro y lo profano y lo convierte en el escenario en que Dios act\u00faa a trav\u00e9s de la historia. Invita al ser humano a la justicia, que consiste en relacionarse correctamente con el Creador, las dem\u00e1s criaturas y el resto de la creaci\u00f3n. Esto trae consecuencias sobre las relaciones personales, la econom\u00eda mundial, el manejo de la tierra y las relaciones entre las naciones.<\/p>\n<p>        Finalmente, debe mencionarse al autor y consumador de la fe, Jes\u00fas, quien fue perfeccionado por medio del sufrimiento (Heb 2:10). \u00c9l acept\u00f3 la felicidad y el sufrimiento como realidades de la vida cotidiana, pero opt\u00f3 por ayudar a los que sufr\u00edan, e incluso sufri\u00f3 con ellos. Para Jes\u00fas, el Reino de Dios ha venido, porque trae justicia y libertad, voz prof\u00e9tica. Pero ha de venir y ser completado cuando todas las cosas sean renovadas. Su invitaci\u00f3n es aceptar el sufrimiento propio pero ayudar a los que sufren, estar con ellos, y a mostrarles que la felicidad completa consiste en amar a Dios y ser amados por \u00e9l. Por ello la cruz tiene la doble visi\u00f3n de la felicidad y el sufrimiento, pues une la eternidad con la temporalidad, como dijo \u00e9l mismo:<\/p>\n<p>        Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz, y s\u00edgame. Porque el quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por causa de m\u00ed y del evangelio, la salvar\u00e1. Pues, \u00bfde qu\u00e9 le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? Pues \u00bfqu\u00e9 dar\u00e1 un hombre  a cambio de su alma? Porque cualquiera que se averg\u00fcenza de m\u00ed y de mis palabras en esta generaci\u00f3n ad\u00faltera y pecadora, el Hijo del Hombre tambi\u00e9n se avergonzar\u00e1 de \u00e9l, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos \u00e1ngeles (Mc. 8:34-38 LBA).<\/p>\n<p>        BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>        AGUST\u00cdN, San. Las Confesiones. Buenos Aires: San Pablo, 1990. 576 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        BRUN, Jean. Her\u00e1clito. 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Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1997. 173 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Las cr\u00f3nicas de Narnia: La \u00faltima batalla. Quinta edici\u00f3n. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1997. 173 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Letters to Malcolm: Chiefly on a prayer. London, England: A Harvest \/ HBJ Book, 1964. 124 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1995. 196 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Mero Cristianismo. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1997. 250 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Perelandra. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO. 1995. 248 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Sorprendido por la alegr\u00eda. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO. 1994.<\/p>\n<p>        ___________ The Weight of Glory and Other Addresses. Revised and Expanded Edition. New York: MACMILLAN PUBLISHING COMPANY, 1980. 132 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Till we have faces: a Mith retold. London: A Harvest book, 1956. 313 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        ___________ Una pena observada. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1994. 87 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        MEILAENDER, Gilbert. The taste for the Other: The Social and Ethical Thought of C.S. Lewis. Grand Rapids, Michigan: WILLIAM B. EERDMANS PUBLISHING COMPANY, 1978245 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        MILTON, John. El para\u00edso perdido. Madrid: ALBA, 1999. 254 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        MOLTMANN, J\u00fcrgen. Teolog\u00eda de la esperanza. Salamanca: Ediciones S\u00edgueme S.A., 1968. 475 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        TOLKIEN, J.R.R. \u00c1rbol y hoja. Barcelona: Ediciones Minotauro, 2002. 143 P\u00e1gs.<\/p>\n<p>        _______________ The Silmarillion. Edited by Christopher Tolkien. London: Allen &amp; Unwin, 1977.<\/p>\n<p>        WILSON A.N. C.S. Lewis: biograf\u00eda. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1999.<\/p>\n<p>        [1] Lewis, C.S. Perelandra. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO. 1995. P. 158<\/p>\n<p>        [2] Lewis, C.S. Sorprendido por la alegr\u00eda. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO. 1994. p. 28<\/p>\n<p>        [3] Ib\u00edd. P. 65<\/p>\n<p>        [4] Churchill, Winston. La Segunda Guerra Mundial: De Guerra a Guerra. Tomo I. Barcelona, Espa\u00f1a: EDICIONES ORBIS, S.A. s.p<\/p>\n<p>        [5] Gran Cr\u00f3nica de la Segunda Guerra Mundial: De Munich a Pearl Harbor, Tomo I. M\u00e9xico: selecciones del Reader\u2019s Diggest. 1967.  P. 220<\/p>\n<p>        [6] Wilson, A.N. C.S. Lewis: biograf\u00eda. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1999. p. 225<\/p>\n<p>        [7] Lewis, C.S. El perd\u00f3n y otros ensayos cristianos. de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1998. p. 46<\/p>\n<p>        [8] Lewis, C.S. Una pena observada. de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1994. p 25<\/p>\n<p>        [9] Lewis, Cartas del diablo a su sobrino. Citado por Wilson, A.N. Op. Cit. P. 211<\/p>\n<p>        [10] Moltmann, J\u00fcrgen. Teolog\u00eda de la esperanza. Salamanca: Ediciones S\u00edgueme S.A., 1968<\/p>\n<p>        [11] Obra no publicada en espa\u00f1ol. Su t\u00edtulo traduce Una gracia dura<\/p>\n<p>        [12] Carta incluida en los archivos de Faber &amp; Faber. Citado por: Wilson, Op. Cit. p. 327<\/p>\n<p>        [13] Wilson, Op. Cit. p. 199<\/p>\n<p>        [14] Lewis, C.S. El problema del dolor. Miami, USA: Editorial Caribe, 1977. p. 25<\/p>\n<p>        [15] Wilson, Op. Cit. p. 195<\/p>\n<p>        [16] Ib\u00edd. p. 197<\/p>\n<p>        [17] Ib\u00edd. p. 198<\/p>\n<p>        [18] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [19] Lewis, C.S. God in the Dock. Michigan, USA: WILLIAM B. EERDMANS PUBLISHING COMPANY, 1970<\/p>\n<p>        [20] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit. p. 90<\/p>\n<p>        [21] Lewis, Una pena observada. Op. Cit. p 17<\/p>\n<p>        [22] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit. p. 25<\/p>\n<p>        [23] Ib\u00edd. p. 38<\/p>\n<p>        [24] Ib\u00edd. p. 46<\/p>\n<p>        [25] Ib\u00edd. p. 47<\/p>\n<p>        [26] San Agust\u00edn. Las Confesiones. Buenos Aires: San Pablo, 1990. p. 97<\/p>\n<p>        [27] Milton, John. El para\u00edso perdido. Madrid: ALBA, 1999<\/p>\n<p>        [28] Obedecer a una prohibici\u00f3n hecha por Dios<\/p>\n<p>        [29] Lewis, Perelandra. Op. Cit. p. 83<\/p>\n<p>        [30] Kilby, Clyde S. Images of Salvation in the fiction of C.S. Lewis. Wheaton, Illinois: Harold Shaw Publishers, 1978. p. 29, 31<\/p>\n<p>        [31] Lewis, C.S. M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1995. p. 93 y 94<\/p>\n<p>        [32] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit. p. 59<\/p>\n<p>        [33] Ib\u00edd. p. 60<\/p>\n<p>        [34] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [35] Ib\u00edd. p. 63<\/p>\n<p>        [36] Lewis, C.S. La abolici\u00f3n del hombre. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 2000<\/p>\n<p>        [37] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit. p. 64<\/p>\n<p>        [38] Ib\u00edd. p. 65<\/p>\n<p>        [39] Ib\u00edd. p. 66<\/p>\n<p>        [40] Tolkien, J.R.R. Citado por: Carpenter, Humphrey. J.R.R. Tolkien: Una biograf\u00eda. Barcelona, Espa\u00f1a: 1991, p. 165<\/p>\n<p>        [41] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit., p. 75<\/p>\n<p>        [42] Gadamer, Hans-Georg. Mito y Raz\u00f3n. Barcelona: Paid\u00f3s, 1997. p. 22<\/p>\n<p>        [43] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [44] Lewis, C.S. Las cr\u00f3nicas de Narnia: El sobrino del mago. Quinta edici\u00f3n. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1998<\/p>\n<p>        [45] Lewis, Perelandra. Op. Cit.<\/p>\n<p>        [46] Lewis, El sobrino del mago. Op. Cit.<\/p>\n<p>        [47] Oyarsa: gobernante. Aleg\u00f3ricamente,  Se refiere a Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>        [48] Lewis, C.S. M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso. Op. Cit., p. 145<\/p>\n<p>        [49] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., 91<\/p>\n<p>        [50] Ib\u00edd., p. 94<\/p>\n<p>        [51] Ib\u00edd., p. 95<\/p>\n<p>        [52] Ib\u00edd., p. 98<\/p>\n<p>        [53] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [54] Ib\u00edd., p. 108<\/p>\n<p>        [55] Lewis, C.S. El gran divorcio. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1995. p. 60<\/p>\n<p>        [56] El peso de la gloria. Ensayo de Lewis no publicado en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>        [57] Carpenter, Op. Cit., p. 188<\/p>\n<p>        [58] Nombre que usa Lewis para referirse a Dios en esta trilog\u00eda.<\/p>\n<p>        [59] Plural de Oyarsa (gobernantes de los planetas)<\/p>\n<p>        [60] Wilson, Op. Cit., p- 216<\/p>\n<p>        [61] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [62] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [63] Lewis, C.S. Mero Cristianismo. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1997. p. 50<\/p>\n<p>        [64] Lewis, El problema del dolor. Op. Cit. p. 53<\/p>\n<p>        [65] Lewis, C.S. Las cr\u00f3nicas de Narnia: El sobrino del mago. Op. Cit., p. 118<\/p>\n<p>        [66] Lewis, M\u00e1s all\u00e1 del planeta silencioso, Op. Cit.<\/p>\n<p>        [67] Lewis, Perelandra, Op. Cit.<\/p>\n<p>        [68] Ib\u00edd., p. 43<\/p>\n<p>        [69] Kilby, Clyde. Op. Cit.,  p. 29<\/p>\n<p>        [70] Lewis, Perelandra, Op. Cit., p. 64<\/p>\n<p>        [71] Ib\u00edd., p. 67<\/p>\n<p>        [72] Ib\u00edd., p. 72<\/p>\n<p>        [73] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit. p. 77<\/p>\n<p>        [74] Ib\u00edd., p. 76-77<\/p>\n<p>        [75] Wilson, Op. Cit., p. 217<\/p>\n<p>        [76] El peso de la Gloria. Obra  no publicada en espa\u00f1ol<\/p>\n<p>        [77] Lewis, Sorprendido por la Alegr\u00eda, Op. Cit., p. 215-216<\/p>\n<p>        [78] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., p. 81<\/p>\n<p>        [79] Lewis, Mero Cristianismo, Op. Cit. p. 121<\/p>\n<p>        [80] Meilaender, Gilbert. The taste for the Other: The Social and Ethical Thought of C.S. Lewis. Grand Rapids, Michigan: WILLIAM B. EERDMANS PUBLISHING COMPANY, 1978, p. 20<\/p>\n<p>        [81] Ib\u00edd., p. 24<\/p>\n<p>        [82] Ib\u00edd., p. 27<\/p>\n<p>        [83] Lewis, C.S. The Weight of Glory and Other Addresses. Revised and Expanded Edition. New York: MACMILLAN PUBLISHING COMPANY, 1980. p. 3<\/p>\n<p>        [84] Lewis, C.S. Las cr\u00f3nicas de Narnia: La \u00faltima batalla. Quinta edici\u00f3n. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1997. p. 53<\/p>\n<p>        [85] Lewis, The Weight of Glory, Op. Cit., p. 14<\/p>\n<p>        [86] Ib\u00edd., p. 15<\/p>\n<p>        [87] Wilson, Op. Cit., p. 214<\/p>\n<p>        [88] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 158<\/p>\n<p>        [89] Ib\u00edd., p. 128<\/p>\n<p>        [90] Ib\u00edd., p. 130<\/p>\n<p>        [91] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [92] Ib\u00edd., p. 131<\/p>\n<p>        [93] Ib\u00edd., p. 132<\/p>\n<p>        [94] Ib\u00edd., p. 143<\/p>\n<p>        [95] Ib\u00edd., p. 128<\/p>\n<p>        [96] Credo de Nicea. Citado por Lewis, Mero Cristianismo, Op. Cit. p. 128. Cf. Gonz\u00e1lez, Justo. Historia del cristianismo.  Tomo I: Desde la era de los m\u00e1rtires a la era de los sue\u00f1os frustrados. Miami, Florida: Editorial Unilit, 1999<\/p>\n<p>        [97] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 140<\/p>\n<p>        [98] Ib\u00edd., p. 143<\/p>\n<p>        [99] Ib\u00edd., 145<\/p>\n<p>        [100] Ib\u00edd., p. 146<\/p>\n<p>        [101] Ib\u00edd., <\/p>\n<p>        [102] Ib\u00edd., p. 150<\/p>\n<p>        [103] Ib\u00edd., p. 156<\/p>\n<p>        [104] Ib\u00edd., p. 157<\/p>\n<p>        [105] Ib\u00edd., p. 147<\/p>\n<p>        [106] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit.<\/p>\n<p>        [107] Lewis, Sorprendido por la alegr\u00eda, Op. Cit., p. 214<\/p>\n<p>        [108] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 144<\/p>\n<p>        [109] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [110] Ib\u00edd., p. 145<\/p>\n<p>        [111] Ib\u00edd., p. 58<\/p>\n<p>        [112] Ib\u00edd., p. 146<\/p>\n<p>        [113] Gonz\u00e1lez, Op. Cit.<\/p>\n<p>        [114] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 150<\/p>\n<p>        [115] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., p. 93<\/p>\n<p>        [116] Wilson, Op. Cit., p. 213<\/p>\n<p>        [117] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 152<\/p>\n<p>        [118] Kilby, Op. Cit., p. 85<\/p>\n<p>        [119] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 152<\/p>\n<p>        [120] Lewis, Las cr\u00f3nicas de Narnia: El sobrino del mago, Op. Cit.,  p. 102<\/p>\n<p>        [121] Lewis, C.S. Till we have faces: a Myth retold. London: A Harvest book, 1956. p. 247<\/p>\n<p>        [122] Lewis, C.S. Cartas a los ni\u00f1os. Santiago de Chile: EDITORIAL ANDRES BELLO, 1994. p. 74<\/p>\n<p>        [123] Carpenter, Op. Cit., p. 107<\/p>\n<p>        [124] Tolkien, J.R.R. The Silmarillion. Edited by Christopher Tolkien. London: Allen &amp; Unwin, 1977. p. 355<\/p>\n<p>        [125] Carpenter, Op. Cit., p. 215<\/p>\n<p>        [126] Brun, Jean. Her\u00e1clito. Madrid: Editorial Edad, S.A. 1976<\/p>\n<p>        [127] Lewis, C.S. Esa horrible fuerza. Madrid: EDICIONES ENCUENTRO, 1994, p. 491<\/p>\n<p>        [128] Lewis, The Weight of Glory, Op. Cit., p. 14<\/p>\n<p>        [129] Lewis, Mero cristianismo, Op. Cit., p. 162<\/p>\n<p>        [130] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., p. 120<\/p>\n<p>        [131] Hamilton, James. C.S. Lewis: Apolog\u00e9tica para el tercer milenio. Conferencias dictadas ene. Seminario b\u00edblico de Colombia, 1999<\/p>\n<p>        [132] Lewis, Sorprendido por la alegr\u00eda, Op. Cit., p. 83<\/p>\n<p>        [133] Kilby, Op. Cit., p. 83<\/p>\n<p>        [134] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., p. 117-118<\/p>\n<p>        [135] Ib\u00edd., p. 121<\/p>\n<p>        [136] K\u00fcng, Hans. Credo: el S\u00edmbolo de los ap\u00f3stoles explicado al hombre de nuestro tiempo. Madrid: EDITORIAL TROTTA. Segunda Edici\u00f3n, 1995<\/p>\n<p>        [137] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit., p. 124<\/p>\n<p>        [138] Ib\u00edd., p. 89<\/p>\n<p>        [139] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [140] Lewis, The Weight of Glory, Op. Cit., p. 15<\/p>\n<p>        [141] Lewis, El problema del dolor, Op. Cit. p. 140<\/p>\n<p>        [142] Ib\u00edd.<\/p>\n<p>        [143] Lewis, El gran divorcio, Op. Cit., p. 97<\/p>\n<p>        [144] Lewis, El gran divorcio, Op. Cit., p. 65<\/p>\n<p>Fonte: http:\/\/www.recursosteologicos.org\/Documents\/LewisTesis.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RELACI\u00d3N ENTRE LOS CONCEPTOS FELICIDAD Y SUFRIMIENTO EN C.S. LEWIS JUAN ESTEBAN LONDO\u00d1O BETANCUR Monograf\u00eda para optar por el t\u00edtulo de Licenciado en Teolog\u00eda Monitor: Armando Kniesz SEMINARIO B\u00cdBLICO DE COLOMBIA: FACULTAD DE TEOLOG\u00cdA MEDELL\u00cdN: 2005 A los que sufren a causa del bienestar de otros. 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